En blanco y negro fotos de los modelos

Una galería de fotografías de moda en blanco y negro, donde aparecen algunas de las modelos más importantes y guapas de los años cincuentas.Esas fotos fueros tomadas en distintos lugares exóticos del mundo como: Sicilia, Cannes, Córcega, etc. Lo interesante de las fotos es que por primera vez el fotógrafo les pidió a las modelos, que no hicieran poses exageradas, o que no aparecieran ... Cuadros de Modelos Bonitas en Fotos Artísticas Digitales en Blanco y Negro. ... Las Mejores Imágenes Artísticas de Mujeres Hermosas en Blanco y Negro. Fotografías Artísticas de Mujeres. ... Mirarte Galería pretende enseñar los trabajos de grandes y famosos pintores y fotógrafos de la actualidad, por categorías y dentro de cada estilo ... 15-jul-2020 - Explora el tablero 'blanco Y negro' de Cristina Solis, que 929 personas siguen en Pinterest. Ver más ideas sobre Blanco y negro, Negro, Blanco. 16.890 Imágenes gratis de Blanco Y Negro. 1245 1291 150. Modelo Cara Hermosa Hace calor!!!! El blanco y el negro Imagen & Foto de Coquitte ᐅ Mira y evalúa la foto de manera gratuita en fotocommunity.es. Descubre más fotos aquí. En cualquier caso, si te animas y no sabes muy bien cómo defenderte en este campo, puede que te interese leer La Guía Completa para la Fotografía en Blanco y Negro o cualquiera de los variados artículos que hemos ido publicando en el blog con consejos, trucos e ideas para fotografiar en blanco y negro. Descarga fotos de Hombres modelo en blanco y negro. Busca millones de imágenes de Hombres modelo en blanco y negro de alta calidad a precios muy económicos en el banco de imágenes 123RF. Compra hoy. Descarga fotos de Pies blanco y negro. Busca millones de imágenes de Pies blanco y negro de alta calidad a precios muy económicos en el banco de imágenes 123RF. Compra hoy. Si hay algo a lo que la mayoría de las mujeres prestamos mucho cuidado, es a nuestras uñas. Nos encanta lucir unas manos con un manicure perfecto, y por supuesto, que combine con cada uno de nuestros atuendos diarios, lo cual a veces puede ser complicado.. Así como siempre debes tener ciertos colores en tu outfit que te hacen lucir elegante, sofisticada, y puedes usarlos con cualquier otro ... ⬇ Descargue Modelos sentadas - fotos e imágenes fotos de stock en la mejor agencia de fotografía de stock precios razonables millones de fotos e imágenes de stock de alta calidad y sin royalties.

Los fabricantes de locomotoras de vapor solían tener un catálogo con sus modelos. Para que se apreciasen bien los detalles en las fotos en b/n, se solía pintar la locomotora elegida en gris, blanco y negro. Por ejemplo esta 4600 de Norte construida por Hanomag.

2020.09.06 22:12 tuidelescribano Los fabricantes de locomotoras de vapor solían tener un catálogo con sus modelos. Para que se apreciasen bien los detalles en las fotos en b/n, se solía pintar la locomotora elegida en gris, blanco y negro. Por ejemplo esta 4600 de Norte construida por Hanomag.

Los fabricantes de locomotoras de vapor solían tener un catálogo con sus modelos. Para que se apreciasen bien los detalles en las fotos en b/n, se solía pintar la locomotora elegida en gris, blanco y negro. Por ejemplo esta 4600 de Norte construida por Hanomag. submitted by tuidelescribano to esHistoria [link] [comments]


2020.08.10 17:05 DrGenial Moto g8 - Aeroccino3 - steelseries siberia elite - Samsung S9+ Lila - TECLADO "RETRO"

Se vende:

Aeroccino 3 (dos disponibles). $8.000
Color negro. Nuevos los dos, en sus cajas, sin uso ni nada.
Headset Steelseries Siberia Elite. $3.000
Negro. Usado. Disclaimer: ambos lados del auri funcionan perfecto. La placa de sonido usb no funciona o no la pude hacer funcionar, entiendo que se puede reemplazar con una genérica (no estoy seguro), pero yo lo usaba sin esa plaquita. No puedo garantizar que el mic esté andando, creería que no pero ni idea. El headset tiene dos formas de conectarse: vía la placa USB (lo que habilita el encendido de luces a los costados y la de encendido del mic) o via jack 3.5mm (yo lo entrego con la placa como está y con los dos cables para conectar por jack sin usar la placa USB). Por jack 3.5mm los auris funcionan normalmente, por placa USB no logré que la pc me los reconozca. Los pads están gastados. Vi que en internet se consiguen (en MeLi hace poco vi publicados), pero en el estado que están son perfectamente utilizables. Uno de los dos lados del auri está medio flojo, pero no tiene riesgo de salirse, una vez puestos ni se nota. Si alguien está interesado me escriben y envío fotos para que los puedan ver.
Teclado Compaq PS2 estilo similar Modelo M pero no mecánico. $500
Cláramente usado, tiene mil años. Igual a este que linkeo en foto. No es mecánico, y no es igual a un Modelo M pero tiene ese estilo. PS2, en buen estado, funciona todo.
Samsung S9+ Lila. $45.000
Dejo directamente la publicación de Mercado Libre linkeada, con fotos donde se ve el estado de la pantalla del celu (tiene un par de temas ahí que casi no joden pero que están). Se entrega con caja, auris, cargador original y cable usb original.
Motorola Moto G8. $33.000
Color azul. Nuevo, sin uso, con todos los films puestos, todos los accesorios también con su film, etc. Únicamente se abrió la caja porque se compró en blanco y la caja dice que es azul (y efectivamente es azul). Tiene casi un año de garantía con el vendedor original. Vendido.

Entrega de productos:

Dentro de CABA preguntar, en una de esas puedo alcanzarlo en el día. Preferiría no hacer envíos pero es charlable.
submitted by DrGenial to Mercadoreddit [link] [comments]


2020.08.03 02:42 Otro_engranaje Pensando lo viral en las redes sociales: ¿Lo viral se vuelve banal?

¡Buenas comunidad!, en esta ocasión traigo nuevamente un breve ensayo que compartiré por este medio y por mi blog (si les resulta más cómodo leerlo por allí).
En resumen: Hago foco sobre las tendencias y el fenómeno de la viralización, y de cómo lo que se viraliza tiende a volverse banal, sin importancia, incluso cuando lo que se viraliza es un asunto que demanda seriedad. Introduzco el pensamiento de Halsall McLuhan ("el medio es el mensaje"). Además cito a autores como Baudrillard y Guy Debor, cuyas tesis (El primero, con sus libros El sistema de los objetos y Cultura y Simulacro y, el segundo, con La Sociedad del espectáculo) proporcionan un marco teórico bastante interesante para abordar la situación.
El ensayo:
La viralización, la banalización…
La internet, tal cual la conocemos hoy, es una fuente casi inagotable de información. Las redes sociales, en el presente, son a su vez un instrumento de gran sofisticación al momento de recopilar y difundir cierto tipo de información. Ahora quizás no lo recordemos, pero en el año 2014 el boom de difusión del denominado “#IceBucketChallenge”, aquella campaña para concientizar y recaudar fondos para invertir en la investigación sobre la Esclerosis lateral amiotrófica, era (incluso un año después) el fenómeno global más multitudinario de la historia de las redes, con más de 17 millones de videos y 440 millones de visualizaciones sobre aquél reto [1]; o el meme “Harlem Shake”, en el año 2013, (esos vídeos dónde una persona bailaba sola en una habitación y de un momento a otro, la habitación explotaba de gente disfrazada haciendo movimientos bizarros con la canción característica de fondo) que llegó a recopilar algo así como 175 millones de visualizaciones ese año y unas tantas miles de versiones de un mismo vídeo [2] [3].
Lo viral, de acuerdo a la RAE, es en una primera acepción lo “perteneciente o relativo a los virus”, pero en el siglo XXI se sumó una nueva definición: “adj. Dicho de un mensaje o contenido: Que se difunde con gran rapidez en las redes sociales a través de internet” [4]. Los “fenómenos virales” son hoy moneda corriente. Año tras año vemos tendencias que van y vienen. Algunas, como el “Harlem Shake”, simples memes. Otros, como el “#IceBuketChallenge”, pretenden transmitir un mensaje más serio y profundo. Pero, sea de una u otra naturaleza, lo cierto es que lo viral, convertido en moda, suele ser pasajero; tiende a convertirse en banal, trivial o carente de sustancia. Si de un chiste se tratase, si fuese solo una broma, deja de causar gracia en cuanto pasa de moda; si el contenido se propusiese enviar un mensaje, o generar conciencia sobre un problema, lo hace, pero en cuanto se haya cumplido su período de expiración, el mensaje junto con el contenido es olvidado, sepultado en la memoria de un universo repleto de tendencias que no cesan de aparecer y desaparecer en cuestión de años, meses o incluso semanas, independientemente de que el problema haya sido o no resuelto.
Pero, acaso… ¿Será que la viralización en las redes sociales tiende a la banalización de aquello que se viraliza?, ¿es esto cierto, o es una idea de una mente pesimista?
Cuando el medio es el mensaje.
Los usos de las redes sociales son principalmente comerciales y publicitarios, aunque no puedan desprenderse totalmente de su valor como potenciales agentes de mediación social [5]
La anterior afirmación extraída de un artículo de los “Cuadernos de Información y Comunicación” (revista de la Universidad Complutense de Madrid), nos da a entender dos cosas: La primera, que las redes sociales, además de ser un espacio de “socialización” virtual, son un medio. La segunda, explícita, que los principales usos de este medio son “comerciales y publicitarios”, lo que no quita que sean agentes poderosos de “mediación social”. Pero en esencia, es un medio, y es por naturaleza un canal que no nos pone en contacto con lo inmediato, sino con una imagen (en lo que haremos hincapié más adelante).
Marshall McLuhan, filósofo canadiense del siglo XX, no llegó a presenciar el fenómeno de las redes sociales ni del Internet, pero no se equivocaba al enunciar lo siguiente: que “el medio es el mensaje”. Aquí el medio, entendido en un sentido más amplio, no es un simple canal pasivo por el cual se transporta el mensaje, sino que el medio es aquí un potencial modelador y controlador, en cierto sentido, no solo del mensaje obvio y evidente, sino del sentido que el medio mismo le da al mensaje atendiendo a las circunstancias en las que ese mensaje es transmitido (No es lo mismo invitar a unos amigos a compartir un almuerzo en mi casa mientras platicamos en un bar, a enviarles una carta en la que se los invite a almorzar. El segundo “medio” supone un encuentro más formal y ceremonial). Lo anterior,
… significa que las personas tienden a centrarse en lo obvio, que es el contenido, en brindarnos información valiosa, pero en el proceso, pierden en gran medida los cambios estructurales en sus asuntos que son introducidos de manera sutil o durante largos períodos de tiempo. A medida que los valores, las normas y las formas de hacer las cosas de la sociedad cambian debido a la tecnología, es entonces que las personas se dan cuenta de las implicaciones sociales del medio.[6]
Utilizando esta línea de pensamiento como fundamento, cabría preguntarnos entonces: ¿Qué “mensaje” transmiten las redes sociales como “medio”? En primera instancia, hay que identificar que las redes sociales son, al mismo tiempo, privadas y públicas. Esto es, cada usuario tiene su propio contenido “privado”, su propio “usuario” y accede a un determinado tipo de contenido que él (podemos o no estar de acuerdo en lo siguiente) elige. Pero al mismo tiempo, su usuario es “público” en la medida en la que está en contacto con otros usuarios; en la medida en que el contenido que publica, justamente, se hace público; en la medida en que el contenido que el usuario individual accede, es accesible para otros usuarios (quitando de la ecuación a las cuentas “privadas”, que no dejan de ser para un público restringido).
En segundo lugar, y tomando como modelo a las redes más influyentes (Instagram y Twitter), debemos hablar de la visualización del contenido y de los “mensajes” a los que el usuario accede. En el caso de Twitter, las publicaciones constan de 280 caracteres (siendo posible adjuntar un vídeo o una imagen) [7]; En Instagram, los pies de las fotos o imágenes (principal recurso de esta red social) no suelen exceder los 150 caracteres [8]. Los “mensajes” (el contenido de las publicaciones) tienden, de este modo, a ser espontáneos, impactantes y concisos. Por otra parte, esto le da la oportunidad al usuario a no detenerse mucho tiempo en un solo posteo, o una sola publicación, sino a visualizar más de una publicación, aunque esto es relativo, pues depende de la interacción que el usuario tenga con la/s publicación/es (esto es, si se detiene a comentarla o a leer los comentarios).
El hecho de que el medio sea el mensaje implica, además, que hace falta un contexto “para que podamos entender que el medio es el mensaje” [9]. El contexto, en este caso, si bien varía la situación en la que recibe el mensaje cada usuario (dónde, cuándo y cómo de la visualización de una publicación), no deja de formar parte de un universo común que es la red social (universo aparte, pero determinante a la vez). Las publicaciones, al ser en tiempo real (uno tiene acceso a ellas apenas publicadas), y al publicarse en un mismo espacio, suelen tener un impacto general. Pero la interpretación del mensaje de las comunicaciones puede variar de acuerdo al usuario en cuanto a su región de residencia y a las condiciones socio-económicas reales a las que esté sometido. Tenemos entonces un medio objetivo, pero una interpretación subjetiva.
Este medio objetivo (la red social) nos dice mucho del mensaje. En principio, como mencioné, se trata de un espacio público-privado, donde lo personal se mezcla con lo público, existiendo una interacción entre estos dos campos (el público y el privado). De momento, se torna casi indistinguible dónde empieza y dónde acaba lo público y lo privado. Por otra parte, el contenido (el mensaje de la publicación, siendo la publicación un medio dentro de otro medio, que es la red social), dijimos es por lo general breve e impactante, pero es también diverso. Esto quiere decir, tenemos una amplia variedad de contenido, pero todo este siendo de rápido consumo. El usuario tiene la posibilidad de acceder a más de una publicación (recordando, claro, que es relativo puesto a que también puede interactuar con una u otra publicación). Al batallar dentro de un campo de publicaciones tan vasto, la publicación tiene que ser llamativa, y exprimir al máximo los recursos a su disposición para atraer la mayor atención posible. A veces solo basta una buena reputación de quien la genera para que esta sea atractiva.
Otro detalle, que no debemos obviar, es el siguiente: el usuario no es un espectador pasivo. El usuario interactúa con las publicaciones y, además, crea sus propias publicaciones. De este modo, el usuario no es meramente un receptor, sino que al mismo tiempo es emisor. No solo esto. El usuario puede formar parte de la publicación; puede reproducir el mensaje; puede criticarlo abiertamente o, en fin, puede pasar de este.
Repasemos entonces, punto por punto, las características que hemos señalado anteriormente sobre el medio que analizamos (cabe destacar que no necesariamente es esto un decreto universal):
· El medio es un espacio público-privado.
· El medio tiene implicaciones objetivas (la “publicación”, la estructura misma de la red social, la inmediatez y la virtualidad) y subjetivas (situación social y económica real del usuario-sujeto).
· El sujeto-usuario puede interactuar con la publicación y con su contenido, así como con otros usuarios.
· El sujeto-usuario puede crear publicaciones, puede reproducir publicaciones o puede también compartir publicaciones que ha visto y puede así mismo criticarlas abiertamente.
Con esto podemos dar por supuesto lo siguiente: Al mezclarse lo público con lo privado; al mezclarse implicaciones objetivas y subjetivas y al haber una interacción entre los emisores y los receptores, EL MENSAJE (lo que se quería o pretendía transmitir) tiende a perderse, tiende a confundirse. El contenido específico corre un alto riesgo de deformarse.
Tendencia y mensaje vacío.
Si, entonces, lo que en primera instancia era el mensaje de una publicación corre el riesgo de deformarse en este proceso interactivo que propone la red social como medio, la viralización puede producirse tomando la forma de la publicación, pero no su contenido.
Un caso que, de hecho, fue el que me inspiró para redactar este breve ensayo, es el del actual reto “#ChallengeAccept” de Instagram, etiqueta que motivo a mujeres en todo el mundo a compartir una fotografía de ellas mismas en blanco y negro. Mientras que, por un lado, hay gente que piensa que se trata de una campaña sobre “mujeres que apoyan a mujeres”, desconociendo el por qué y la motivación de la misma, y acompañando las leyendas de las imágenes con frases de “apoyo” o “aliento” (como la modelo Cindy Crawford, que adjuntaba a su imagen en blanco y negro participante de la tendencia algo así como que le encantaba esa forma “sencilla” de elevarse unas a otras)[10], por otro lado, hay quienes afirman que #ChallengeAccept…
… surgió en Turquía, país donde la violencia machista se ha multiplicado de manera alarmante. Los crímenes contra las mujeres de aquel país este año se difundieron con fotos de las víctimas en blanco y negro y las fechas de nacimiento y muerte, y así nació la iniciativa.[11]
También se supone que la campaña es anterior a la iniciativa turca, desprendida de un discurso que la congresista norteamericana Alexandra Ocasio-Cortez hizo contra el machismo. Por el momento, el sentido de tales publicaciones sigue siendo difuso.
Se trata, en este caso, de un fenómeno relativamente viral que ha sido banalizado; se trata de publicaciones masivas carentes de un sentido o una sustancia (en este caso particular). ¿Por qué sucede esto?
La imagen, lo espectacular y el producto.
Lo he citado en un anterior ensayo (El amor, con etiquetas.), y lo volveré a citar aquí. Es Guy Debord quien, con su modelo de “la sociedad del espectáculo”, a mi parecer, da en el clavo. Hasta ahora venimos hablando de medios, de mensajes, de mensajes banalizados… pero todo esto dentro del marco de un universo particular: Las redes sociales. Y es que las redes sociales –como lo ha sido la televisión masiva a finales del siglo XX– son, en esencia, una representación de lo real, de lo inmediato. Tal como sentencia el filósofo citado:
El espectáculo no puede ser comprendido como el abuso de un mundo de la visión o como el producto de las técnicas de difusión masiva de imágenes. Se trata más bien de una Weltanschauung devenida efectiva, materialmente traducida. Es una visión del mundo que se ha objetivado.[12]
El espectáculo, como modelo de lo real, acaba desplazando a lo verdaderamente real. El espectáculo se torna realidad en cuanto configura a la realidad misma. En este sentido, las redes sociales constituyen un mundo del espectáculo. Las publicaciones no son la realidad, pero nos dan una imagen de ello. Pero la red social es un universo interactivo, donde el usuario es un ente participativo dentro de este mundo “espectacular”. En este sentido, el usuario, a razón de la vida cotidiana en sociedad, construye en este espacio una “identidad”, pero una identidad dentro del espectáculo. Baudrillard, filósofo de pensamientos similares a los de Guy Debord (él no habla de “espectáculo”, sino de “hiperrealidad” y de simulación. Su obra Cultura y Simulacro profundiza en la cuestión), habla al respecto de estas identidades.
Somos, en este sentido, ser para otros (bastardillas mías) y no solo por la teatralidad propia de la vida social, sino porque la mirada del otro nos constituye, en ella y por ella nos reconocemos. La construcción de nuestra identidad tiene lugar desde la alteridad, desde la mirada del otro que me objetiva, que me convierte en espectáculo.[13]
Así vistas las cosas, el individuo no se compenetra al 100% con el contenido de los mensajes; el usuario no interactúa enteramente con la publicación y con su mensaje. El usuario, a través de esta interacción, construye su identidad espectacular. Una tendencia surge, de acuerdo a este proceso, para ser consumida por los usuarios. Los usuarios pueden consumirla de manera pasiva; pueden reproducir la tendencia y ser al mismo tiempo parte de la tendencia. Este consumo no consiste en “tener”, sino en “parecer”. Es lo que me hace como identidad espectacular. La forma es el mensaje en sí mismo, y el contenido se debilita (de esto no se deduce que toda publicación sea una imagen carente de sustancia). El ejemplo más evidente es la tendencia del #ChallengeAccept, dónde la forma del contenido (las imágenes en blanco y negro, las leyendas de “apoyo” a la comunidad femenina) es más importante que el contenido en sí (cuya naturaleza es, por muchos seguidores de la tendencia, incomprendida).
Lo viral y la lógica de la moda.
El usuario, entonces, consume contenidos; consume publicaciones; consume espectáculo y a su vez, se produce él mismo dentro de un espectáculo, que es la red social. Cuando una tendencia o un contenido se viraliza, no se sigue inmediatamente su banalización. Su banalización es tal en el momento en que el contenido no se viraliza por su sustancia, sino por su forma.
Por otro lado, un contenido es viral cuando está de moda. Y la lógica de la moda es la lógica de la obsolescencia. Así:
… capitalismo y moda se retroalimentan. Ambos son el motor del deseo que se expresa y satisface consumiendo; ambos ponen en acción emociones y pasiones muy particulares […]. Ninguno de los dos conoce el reposo, avanzan según un movimiento cíclico no-racional, que no supone un progreso. En palabras de J. Baudrillard: “No hay un progreso continuo en esos ámbitos: la moda es arbitraria, pasajera, cíclica y no añade nada a las cualidades intrínsecas del individuo”.[14]
La moda está destinada a ser sustituida por otra moda. Pero no muere, desaparece. Justamente nadie se detiene a llorar por una “moda muerta”, justamente, por el hecho de que nunca una moda muere: la moda es sustituida por una nueva, de un momento a otro, en la que nos vemos obligados a depositar nuestra atención.
Las tendencias virales, de este modo, es justamente por su naturaleza intrínseca que están destinadas a aparecer y desaparecer constantemente. Son un objeto de consumo, un espectáculo, una experiencia que se agota. Su contenido no suele pasar de la mera forma, y las formas son fáciles de sustituir pues, justamente, son formas. Esta lógica, de una frivolidad considerable, no es nueva en lo absoluto. ¿Por qué frivolidad? Pues, porque, así como la lógica de moda es aplicada a un producto, también es aplicada a problemáticas sociales reales: El #IceBucketChallenge es un ejemplo de ello. La campaña no fue poca cosa: se estima que 115 millones de dólares se donaron a la Asociación para la Esclerosis lateral amiotrófica solo en la primera semana, y a raíz de la trascendencia del reto. Pero, al final, en el mismo artículo de la cadena BBC, se deja en evidencia el efecto de lo pasajero típico de una moda:
Ammar Al-Chalabi, profesor de neurología y genética de enfermedades complejas en la universidad londinense King´s College London, cree que existe el riesgo de que el público crea que estas enfermedades ya no necesitan más dinero.
Más bien es lo opuesto. "Necesitamos un desafío de la cubeta continuo", dijo.[15]
Cómo bien dije, no se trata de un fenómeno nuevo y típico de las redes sociales de internet. South Park, una caricatura satírica y bizarra estadounidense, tiene un episodio que hace un llamado de atención al fenómeno de las problemáticas sociales como modas, titulado en el español: Problema de Amígdalas (13-04-2009). En el capítulo, Eric Cartman, uno de los protagonistas, contrae el SIDA accidentalmente mientras le quitan las amígdalas en una cirugía. En un intento desesperado por conseguir apoyo de sus amigos y de la comunidad, Cartman fracasa puesto que ahora es el Cáncer la enfermedad que más atención social demanda y que más sensibiliza a las personas. El capítulo es una exageración de una problemática real de principios de siglo y finales del siglo pasado (ver Historia: Nivel 1. Netflix. Capítulo 9: El SIDA).
Conclusiones generales.
Podríamos ser fatalistas y decir que todo lo viral se convierte ineludiblemente en algo banal. Pero no es así. El caso del #IceBuckettChallenge, nos deja un lado positivo (la gran recaudación que genero el “movimiento virtual”, que de otra forma hubiese sido difícil concertarla), y un lado negativo (pasada la moda, las masas creemos que pasó el problema).
Sí sostengo lo que he mencionado en una sección de este breve ensayo: que la banalización es tal en el momento en el cuál el fenómeno o el contenido de lo viral es tomado en su forma, y no en su sustancia (Como en el caso del #ChallengeAccept en Instagram), o sea, importa la publicación en su forma estética y viral como una manera de parecer, y la reproducimos siempre y cuando al mismo tiempo contribuye en la construcción de nuestra identidad espectacular.
Cuando se trata de una problemática que se viraliza, siempre podremos solidarizarnos si esa solidaridad no implica una responsabilidad. Cuando no hay responsabilidad, no hay un vínculo con la problemática. Cuando no hay un vínculo con la problemática, el sujeto nunca llegó a conocerla realmente, sino que solo conoció su representación-espectáculo.

[1] (3-08-2015): “A un año del #IceBucketChallenge, ¿qué se ha logrado?”, BBC, Mundo, Salud. En línea: https://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/08/150803_salud_aniversario_icebucjetchallenge_esclerosis_ig
[2] (18-02-2013): “’Harlem Shake’: el baile ridículo que arrasa la Red”. El Mundo España, Medios. En línea: https://www.elmundo.es/elmundo/2013/02/18/comunicacion/1361217707.html
[3] Zeichner, N. (15-02-2013): “FADER Explains: Harlem Shake”, The Fader, Music. En línea: https://www.thefader.com/2013/02/15/fader-explains-harlem-shake/
[4] RAE (Real Academia Española): “viral”. En línea: https://dle.rae.es/viral
[5] Caldevilla Domínguez, D.; Barrientos Báez, A.; Parra López, E. (2020). Horizontes del mundo digital: de la simulación y la banalización de la experiencia, a un uso social, ecológico e innovador de la Sociedad Red, en CIC. Cuadernos de Información y Comunicación 25, 269-277.
[6] (Rev. 13-04-2020): “El medio es el mensaje”. Wikipedia. Wiki. En línea: https://es.wikipedia.org/wiki/El_medio_es_el_mensaje
[7] Rubal Thomsen, M. (27-09-2017): “Twitter amplía la extensión de sus mensajes a 280 caracteres”. La Vanguardia. España. En línea: https://www.lavanguardia.com/tecnologia/20170927/431590709836/twitter-amplia-limite-280-caracteres.html#:~:text=Twitter%20dobla%20el%20espacio%20para,de%20ampliaci%C3%B3n%20con%20algunas%20lenguas.
[8] Jackson, D. (22-05-2017): “Conoce tus límites: El largo ideal para cada post en redes sociales”. SproutSocial. SproutBlog. En línea: https://sproutsocial.com/insights/contador-de-caracteres-de-redes-sociales/
[9] Strate, Lance (2012). «El medio y el mensaje de McLuhan: La tecnología, extensión y amputación del ser humano». Infoamerica: Iberoamerican Communication Review 7. P.73. En línea: https://www.infoamerica.org/icn07_08/strate.pdf
[10] Lorenz, T. (28-07-2020): “#RetoAceptado: por qué algunas mujeres publican selfies en blanco y negro”. The New York Times. Estilos de vida. En línea: https://www.nytimes.com/es/2020/07/28/espanol/estilos-de-vida/reto-selfi-blanco-negro.html
[11] (30-07-2020): “Desafío aceptado, la convocatoria contra la violencia de género que acaparó las redes”. Página 12. Sociedad. En línea: https://www.pagina12.com.a281900-desafio-aceptado-la-convocatoria-contra-la-violencia-de-gene
[12] Debord, G. (1967): La sociedad del espectáculo. Imprenta Quattrocento. Santiago de Chile, p.9. En línea: http://www.observacionesfilosoficas.net/download/sociedadDebord.pdf
[13] Vásquez Rocca, A. (2007): “Baudrillard; Cultura, simulacro y régimen de mortandad en el Sistema de los objetos”. Eikasia: revista de filosofía, N.9, p.2 (pdf). En línea: https://dialnet.unirioja.es/servlet/articulo?codigo=2247601
[14] Vázquez Rocca, A. Op. Cit., p.3 (pdf)
[15] (3-08-2015): “A un año del #IceBucketChallenge, ¿qué se ha logrado?”, BBC, Mundo, Salud. En línea: https://www.bbc.com/mundo/noticias/2015/08/150803_salud_aniversario_icebucjetchallenge_esclerosis_ig
submitted by Otro_engranaje to filosofia_en_espanol [link] [comments]


2020.04.26 06:04 DanteNathanael Sal de Amanecer - Parte 1: Capítulo I.1

Así termina el día: el reloj da la última hora sobre su circunferencia y reinicia, pero él, reflejado en el centro, lo único que puede ver es cuánto tiempo ha perdido.
Detrás del vidrio circular, vector mayor y menor del tiempo apuntan rectos hacía el opaco cielo. Desfigurados claustros posthervoreos avanzan lentamente en fila bajo la fría atmosfera de las ultimas suelas anuales de Leo. En las sonrisas de luna que logran aparecer de vez en cuando entre las grietas de la troposfera, se puede oler el petricor proveniente de la naciente Aura, cortesía de la recién bautizada Katia, vanidosa hija del vórtice tropical buscando la manera de tragarse en sus cabellos efluentes la luz del Sol, para escupirla fría, difuminada y obscura—Coyolxauhqui en el reino de Tonatiuh, imponiendo desde el ojo de su vientre atmosferas extranjeras con apocalipsis en mente, despertadores para los oxidados engranajes del mecanismo tectónico.
Debajo de todo, por fin arriba, él espera . . . no hay nada, ni tampoco ha llegado a su cuerpo. Cierra los ojos por pequeños lapsos que culminan en un esfuerzo por mantenerse despierto cambiando de posición, solamente para cerrarlos otra vez y hacerlo de nuevo. La noche cae en el horizonte lentamente, el invisible manto de estrellas moviéndose silenciosa mientras los sifones oculares, pupilas negro esterlino, llevan esa luz que hace posible verlos al reino de la inconsciencia, la promesa de vida progresivamente desvaneciéndose estrella a estrella, bulbo a bulbo, interruptor a interruptor. La cantidad de silencios a su alrededor crecen, los pasos del Sueño cada vez más audibles juntos con las campanitas llenas de almas chocando entre si paso a paso . . . el deseo de pertenecer a ellos aumenta, pero el brillo cuadrangular pide un poco mas de compañía. Y con un largo bostezo Somnolencia llega, y con ella . . .
. . . llega un bólido balido expulsado del interior de alguna casa vecina, atraído por la fina influencia de sus oídos. Refunfuña tal Caguamo, meneando la cabeza exhalando frustración en torrentes sincopados a las flautas tocadas por el viento entre árboles, edificios y telarañas de cobré y PVC. Deseando reanudar su ritual con ella, quién ya ha vuelto a la seguridad de las sombras, sin saber a estas alturas de su vida una manera constante de atraerla de nuevo cuando quisiera, y sin una vibración reciente en su mano, comienza a platicar con Caguamo, como ya es costumbre, que lo espera, con un poco de frío, en la base de la plegable escalera de aluminio que uso para subir a la azotea.
"¿Qué piensas de las ovejas, 'Wamo?"
"¡Aarf! Ggrarf, arf aarf raff . . . Raf."
"Claro, si son deliciosas, ¿pero alguna vez has visto una?—viva, no en carnitas, digo—no te parecen un tanto, no sé, ¿estúpidas? ¿inocentes?"
Caguamo levanta su rostro confundido, pequeños aglomerados de hielo hay en sus bigotes, hacia su dirección. No había comentado nada sobre su sabor . . . pero claro que lo amaba. El olor característico de un domingo, con todo y sus meteorológicos tintes religiosos, volviendo el aire más pesado, difractando la luz en un espectro más cálido, colores para algunos hogareño, que llenaría sus corazones de calor con tan solo recordarlos, pero para otros el más simple y doloroso indicador de su soledad. . . . Para nada. Caguamo compartía con su compatriota humano el dolor auditivo que era aquella nueva inquilina, con la furia propia de un chihuahua.
Dentro de las sombras, el panorama cae. Los antenados, cableados y apilados bloques negros del horizonte pronto y lejano, melenas construidas de borrosos aluzamientos y brillantes bocas poligonales adornando las caras de planas obscuridades, caen hacia arriba, inversa gravedad circadiana del profundo y fluido negro que ella ha derramado con un beso entre la superficie de sus ojos y el anverso de sus párpados. Al chocar con las magmoides nubes prekatianas liberan paquetes electromagnéticos atrapados en altas estacas de acero, vibrando al llegar a su celular, movimiento periódico que quizás no en fuerza, pero si en ritmo, es indistinguible del rebote asiento-trasero del puñado de pasajeros sentados en el metro. Todos, despiertos o no, recorren alabeadas e invisibles guías al destino de siempre . . . ¿Por qué habrían de dudarlo? En la ceguera impuesta por la subterraneidad (que dos días antes había celebrado su cuadragésimo octavo cumpleaños) las sensibilidades autogeolocalizadoras necesarias para notar que efectivamente, así como al dormir, flotando en los vientres del Sueño, el rumbo, el final, habían cambiado bruscamente por capricho de Alea, eran inmensamente escasas. Dormidos a la mitad, tan cerca y tan lejos de descansar en paz, frunciendo seños, formando sonrisas, asfixiándose a efecto retardado es su apilación horizontal, son llevados a un lugar que reconocen como el mismo, pero que no podría estar más lejos de serlo.
Las ofrendas de todos los alabastrones presentes se alzan hacía los ventiladores negros.. El sonido generado por el vórtice es solamente audible cuando el metro se paraliza en miedo, junto con todos adentro. Buscan quedarse callados, el más mínimo sonido puede ser malinterpretado. La respiración disminuye, las lenguas paran de moverse en sus cavidades bucales, los audífonos empiezan a susurrar, aquella comezón debe de esperar . . . ¿esa luz estaba parpadeando cuando subí? La obscuridad del túnel empieza a multiplicarse, extendiendo su cuerpo en contra de las ventanas, crujiendo, vibrando . . . nadie parece notarlo, pero, pero, lo oyen, ¿no? Cada vez todo se hace más fuerte. . . . Es . . . no no, solo es el reflejo de sus audífonos en la ventana. Ja. Juré que era un rostro afuera de la ventana . . . está dentro, ¿no? ammm, no . . . algo definitivamente se acerca . . . viene de muy lejos, corriendo por el túnel, trayendolo consigo . . . si, los oigo, oigo sus dientes castañeando de hambre, deletreando mi nombre en sus estómagos. . . . Aquí vienen. . . . Un gran borrón naranja pasa hecho la Mocha por las ventanas, silbando crujiendo, cientos de siluetas difuminadas entre si derritiéndose por la velocidad en la obscuridad de su anonimato . . . nada fuera de lo usual. Mira todo pasar, suspirando en alivio. Vuelve a cerrar los ojos. Por lo menos hasta que oye el rechinido de los frenos. Cara a cara, no se atreve ni a ver los reflejos que piden un poquito de sus ojos, una mordida visual, un grito inaudible clamando por digestión cerebral . . . siente que algo se abre paso sobre el mar capilar, sale por la ventana y aterriza en el techo con un estrudendo. Lo único que puede oír es el ventilador succionando sobre al aire que exhala pesadamente. Sudor empieza a ser secretado, el calor aumenta hasta que algo sobre ella empieza a decir, un susurro encantador, un gran siseo, mientras todo yace unánime y petrificado, "Si recuerdas qué es la luz al final del túnel, ¿no?" Ella no responde. "Parece que no . . . que lástima, pensé que lo recordabas." Trata de alertar alguien, pero todo está hecho piedra, incluso ella, de la cabeza para abajo, su miedo y eso lo único con aparente permiso de moverse. "Aura, Aura . . . la luz al final del túnel es otro tren . . . la luz al final del túnel—" Por fin logra alzar la cabezs, sumida en miedo, sudor y desesperación, en el momento exacto para ver cómo el ventilador ya no está girando, y entre la rejilla desciende rápido como la Miseria, "—s o y y o."
Al fondo del vagón, visibles a través de un infrecuente valle de espaldas, dos hombres se saludan con los puños, uno de ellos silbando la melodía de Mi destino fue quererte. Sin soltarse, el otro, vestido de azul, mangas arrugadas y recogidas hasta el codo, revelando un reloj en cada muñeca, empieza a cantar “. . . maldigo al amor.” Sus manos empiezan a bailar en el reducido espacio que tienen. Muchos empiezan a sentirse incomodos, no están acostumbrados a ver la felicidad nacer de la nada. Un muchacho empieza a sonreír con ellos mientras que en los altavoces se les da los buenos días a todos con información sobre la estación que se aproxima. Sí, sí, nunca debes de olvidar sonreír. . . . Parece que él pensaba lo mismo hasta que entre gritos inesperados, Aura despierta del trance y logra ver en su cara una mueca para que la tierra se lo tragase, tirando la pequeña sonrisa que había logrado extraer de su interior al aire, el ventilador succionándola . . . pero la tierra ya se los había tragado a todos: el roce de su pene contra las nalgas de un señor habían despertado las fantasías reprimidas de su juventud, liberando a manera de supresión insultos y movimientos para mentarle la madre:
“Para pendejo no se estudia.”
“¿Lo dice por experiencia?”
Pero el peso del Amanecer hunde su rostro y su vigilia de nuevo entre cientos de suaves pelos sintéticos, propios de su almohada—afelpada chaqueta color cobertor, modelo hombro, con olor a suavizante y perfume—dejándola salir seis estaciones después de la planeada. Su destino es la escuela, la maldita escuela.
“¿Si pasaste?”
“Si, y no gracias a ti, maldito ‘storbo,” corriendo a las escaleras, 4 pasos por cada paso de persona normal.
Ring-ring. Extraída de la cama, Alán expide una serie de bostezos indivisibles. Coloca su desnudo pie izquierdo sobre la fría gravedad, espera un segundo, y descansa el derecho sobre la rejilla del compañero delantero. Con una mano silencia la desesperada alarma, con la otra vierte tinta negra de su pluma en símbolos latinos, pigmentos diluidos formando cadenas que denotan en claro-obscuro las ideas recibidas sobre el papel adiestrado. Las lagañas que bordean sus ojos se extienden en trenzas segmentadas hasta la tenue cuadrícula azul con fondo blanco, medio centímetro cuadrado de blancura, treinta y seis por cuarenta y nueve cuadritos, más bordes—blanco como el de su pijama, procediendo a quitársela con sonambulico fervor: primero la camisa, revelando la falta de ropa interior superior, enseguida los pantalones, dejando como huella de su presencia un patrón pintado en carne viva, montañas en contracara a las presentes en el elástico que lo mantenía adherido a su cintura. Todo cayendo a la misma velocidad. Al pasar a la siguiente página, esquina superior derecha, continua cepillándose los dientes, arriba-abajo, escribiendo izquierda-derecha, palabra tras palabra, deslizando sus ya calcetados pies dentro de un cómodo calzado sucio. Primero izquierdo, cruz, orejitas, nudo iniciando por la derecha, otro nudo más, después derecho, lo mismo. Seguridad, firmeza, libertad, alas para volar hechas de nilón y algodón. Finalmente ha acabado, la clase ha terminado y todos podemos relajarnos hasta que arribe otro metro atrasado, trayendo el clima del túnel, los vientos estacionarios presentes en la obscuridad llenando las arcas del andén, aventados a treinta kilómetros por hora más su velocidad natural. Variable. Demasiado variable. Cierra los ojos, no quieres que nadie entre en ellos, no quieres que nadie vea lo que hay en ellos.
“¿Por qué siempre llegan tarde?" Y al verlas tomadas de la mano, Alán añade "—¿y juntas?”
Un par de huh's desentonados y unísonos, lagrimitas de bostezo saliendo de los ojos de Kessandra y la anillada por Insomnio mirada perdida de Aura le responden.
Se toman de las manos en la forma particular de "hermanas" recién reconciliadas. El pulgar e índice de Kessandra formando un anillo falángico que, con sus internas sombras, logra diferenciar los de otra manera indiferenciables pigmentos de sus pieles, PMS P 37-9 C, dinámico a la temperatura ambiental y corporal—la anchura y profundidad de sus pares de ojos el único punto de anclaje del que todos pueden decretarlas como amigas, en vez de familiares, diferentes constelaciones, misma obscuridad.
"¿No han visto qué hora es?" continúa Alán.
Kessandra al fin se atreve a verla—09:07—al levantar la cabeza hacia el cuadrangular reloj sobre el pizarrón. Al bajarla, la punta de su nariz despliega el panel de notificaciones del estratégicamente posicionado celular de Asán, donde antes de retroceder y levantar sus puños, vislumbra debajo de la hora atrasada por un minuto, una serie de mensajes insoportablemente falsos con una tal "Linx", que días antes, vagando por las calles que de alguna u otra manera conectan a la burbuja de existencia de la preparatoria con el mundo exterior, la había visto con él, tomados de la mano, compartiendo con bromas y risas altisonantes una orden de tacos de canasta, frijol y papa por el olor, con un helado de la nevería más cercana, fresa, uva y choco-chips, caminando a una velocidad casi lo doble que la suya hacia Tlalpan.
"Shiinga tu madre, pende—" Entre i'es y e's, burbujea a la superficie de su consciente sensorial el espacio negativo, ciento cuarenta y tres punto ocho por sesenta y nueve punto cinco por ocho punto cinco milímetros, dejado por el vacío que su celular creó en su mochila al saltar de su posesión a la de otro sin su permiso, retribución monetaria o ya de mínimo un "gracias," apagando el final de su oración mientras Aura, ahora libre, camina hacía su lugar. Una mirada registra cada uno de sus movimientos.
Caminando, suelta un suspiro. Todos creen que se trata de un lenguaje pneumático por descifrar, pero nadie se atreve preguntar. Ella misma se ha percatado de esto, por lo que de vez en cuando expira versos de Blake y Lorca en un amateur morse. Pero hoy no se trata de eso, pues al saludar al resto, se pregunta cómo es que llega todas las mañanas sin recordar el trayecto ("¿Qué onda?"), con la ligera sospecha de haber vivido ya éste día ("Hola Aury, te ves preciosa." Ay: "Gracias, bebé.") de manera exacta. ("Hola chicos.")
Al ajustarse los garabatos del pizarrón poco a poco a sus ojos, cree haber leído algo relacionado a lo escrito alguna vez, aunque la memoria visual de un "proceso subconsciente" no puede ser traída a la consciencia, y las palabras "arco reflejo" sólo le recuerden a la entrada de su hogar anterior, memorias de un domingo por la mañana. La sigue mirando.
Con el Sol alcanzando su cénit, montañas apenas visibles, rugir incesante de motores, cláxones, comercio, pasos y risas sobre los pasillos, las paredes haciéndose más chicas con el paso del día, el reducir inquebrantable de la paciencia y los niveles de atención, sobre las empolvadas losas gris penitencia y tras mucho debatir interno, una figura se alza por detrás de los bosques de queratina teñida de colores extracapilares, aproximándose a ella mientras su respiración se hace más pesada.
"¡A!—Aura . . ."
Pausa la escritura, su mirada asciende y desciende al confirmar la forma de la voz . . . y suspira de cansancio. Pero él continúa, titubeando en su nervio-sismo: "¿Cómo e-estás?"
Al recordar lo dicho por su madre, tan repentino pero esperado como un relámpago en medio de la tormenta, Aura se toma firme y bruscamente de la chaqueta blanca de Ródian, usando el impulso para levantarse unos centímetros de su asiento y decirle, en un tono desinteresado y ahogado, cerca de su oreja: "Ah. Hola, Rod."
"¿Recuerdas lo de ayer?"
"No," responde bruscamente, hundiendo los ojos en su siguiente aliento, "no recuerdo ni cómo llegué aquí hoy, mucho menos los días anteriores; ¿qué hay de ti?" Pero antes de dejarlo responder, su madre de nuevo presente, vuelve al tema: "Ammm . . . No. ¿Qué fue lo que dije ayer?"
"Bueno, me dijiste que te sentías sola y querías compa—"
"¡Ahhh! Si."
"Y . . . Y pues—"
"¿Ajá?"
"Quedamos en salir. Además, me dijiste que—"
"¿Enserio dije eso?"
"Ammm. Si."
"Ah . . ."
"—me dijiste que te recordara, porque estabas un poco ebria."
"Creo que no fue solamente un poco, Ródian."
"¿Mande?"
"No, nada . . . Demasiado."
"¿En-tonces?"
"Si, seguro. ¡Ya qué!"
Ródian, un momento sin decir nada, se convulsionaba con tan grandiosa oportunidad. Aura le despertó.
"Búscame al salir."
"Claro."
Aura, Aura, su nombre rondaba incansable en las espirales de su pensamiento. Por un lado, se generaban memorias de posibles futuros, por el otro, con considerable mayor peso, un torrente presurizado de ingeniosa envidia y excelente mentira dejaba caer frente a su tercer ojo las memorias del famoso—por lo menos para él—muro de su hermano. Una pared patronizada con lazos y clavos de los que pendía ocasio-nalmente una impresión de 10x13 centímetros de algún tiempo en el pasado, a pie de recuerdo el nombre de la acompañante en turno, y por debajo la fecha y una aproximación de las coordenadas, tomadas de Gmaps, del lugar y el tiempo donde fue extraído aquel momento. Los lazos varían en color: hay una gran cantidad de rojos, los cuales, retorciéndose en las ápsides de la pared, finalmente regresan, tras separarse en T'es y reconformarse en Y'es, hasta un circular vacío central donde pareciera que habría de colgar una fotografía que aún no había sido tomada; y azules, verdes y negros, brotando en pasajeros callejones, resaltando puntos y fotografías que Ródian no comprendía, pero que su hermano, encantado con su palacio mental exteriorizado, siempre miraba todas las mañanas, para revitalizarlo.
"Una foto de las fotos, eh."
"Así parece ser. Quizás no deberíamos de llamarles fotos, si no capturas . . . engramamos bucles de los cuales no sabemos en dónde está su origen."
"Oye, ¿y si nosotros somos el origen?"
"Mira pequeño . . . Deberías ya estar en camino, migrando hacia las regiones fronta-les, en donde con tus habilidades servirías más para lo que se lleva a cabo detrás de aquellos rangos misteriosos. Y-Y no me digas—"
"Oh, quiero intentarlo."
Sola de nuevo, nota el acre olor originado por la quema de sustancias ilícitas en la calle vecina alcanzándola tras haber envuelto a todo el salón, entrando por la lejana ventana paralela a ella. Había encantados y había asqueados. La plasta azulada leve-mente bosquejada que el Amanecer resalta siempre sus contornos de, al alzarse y transformarse en el Atardecer, ya ha desaparecido por la reducción por contamina-ción del horizonte y su lejanía según el observador. Juntos, función y límite se deslizan en el mismo plano que los anticuados pantalones obscuros del profesor. "Bienvenido 23, por favor, antes del 49. Y 16, al extremo derecho, si es tan amable." Sobre las abscisas siguen corriendo datos y líneas, mientras gira su cabeza hacia la ventana, con asco de frente, ora al pizarrón, ora a su cuaderno, mismo asco, recreando las mociones ritualistas con las que despierta cada mañana, mojando sus ojos con lágrimas que, negándose a correr expulsadas de las órbitas hacia el suelo, hacía el centro de la tierra, empiezan a flotar, haciendo todo el uso posible de su tensión superficial, frente a su visión para contaminarle la vista con atmosféricas imágenes de ella, ésta mañana, frente a su espejo, contorneada por la niebla de su Insomnio. . . . Pues un sueño no sería tan aburrido . . . ¿O sí? Pero ya ha ocurrido tanto, por tanto, que ya no se inmuta mucho . . . No, no, no es la rutina, es que la rutina ya no cuadra dentro de lo que según ella, en algún momento, pensó que la llevaría a ser feliz; la lista de Cosas que valen la Pena hace un tiempo que ya fue olvidada, tanto para agregar, como para tachar, pues ahora la dinámica de su vida funciona a partir de la búsqueda de pretextos para seguir despierta, seguir con su vida de cualquier manera . . . Recuerdos y sueños, pasado y futuro, nunca presente . . . Quizás allí esté el problema . . . Quizás. . . . Y quizás hoy mismo descubra sí, sus sospechas confirmadas, alguna vez ha despertado realmente.
A sus apagados ojos cafés llegan fumarolas expirándose en patrones circulares, llevando su mirada, con cada grado recorrido aumentando el volumen acumulado ya dentro de ella desde hace años de su desesperanza, hacia el típico cuadro en el que se la vive y regocija Alán—que en realidad es la imagen típica de cualquier semipareja que se pueda encontrar en ese lugar, en cualquier salón, en cualquier jardinera, intentos por vencer la manera en la que todo parece perder calor progresivamente, incluso dentro de los corazones de aquellos que juran amarse con todo el corazón—lo que concuerda mucho con él, pues lo único que tiene fuera de promedio es su panza y su altura, ambos sobre la norma.
Vaya.
Aura se pregunta si alguna vez podrá dejar de verla—en realidad, verlas—de esa manera. Se “aprieta” dentro de su pantalón al centrar su vista en nada más y nada menos que en una de sus tantas tontas fantasías de pobre enamorado. Chica original y despampanante. Realmente la quiere, la quiere para esto y el otro. La mezcla de sus simplezas, dadas por ser partícipes de un mismo espectro en género opuesto, le da sabor a todos sus encuentros, encuentros en cuyos rumbos se pinta la orgánica corona de una pura Necesidad de Amor. Trap y reggaetón resonando con rock y hip-hop. Las voces de vodka, tequila adulterado, las famosas y queridas aguas locas, encantan los sentidos con la mirada concentrada de erotismo de unas medias lunas en celo, un movimiento de cadera o de cabello o de ambos, tejiendo y empujando con sus atracciones y sus repulsiones la tan buscada Receta Hormonal. En crestas se dice "son sólo tuyas" y otras tantas invitaciones para iniciar el fuego, en sus valles se ven frondosos abandonos e idas-sin-despedidas, tan originales en argumentos y disculpas, como cuando Alán piensa en cómo se congela cada vez que la(s) ve y cómo se calienta cada vez que la(s) besa, mucho más si le permite(n) un par de toques—aunque no muchos, disculpa, tiene(n) novio. . . . Y piensa que todo ello lo acerca a algún día encontrar a la indicada, aunque no se dé cuenta que solamente, con cada capa de lubricante vaginal de distinta procedencia añadida sobre su cabeza, solo reduce el círculo en donde persigue su propia cola, llegando beso tras beso a un punto donde no tenga más remedio que escoger entre parar a encontrarse o tragarse a sí mismo “sin querer.”
O eso se pinta mentalmente ella, con todos los grises del pantalón de Alán y el azul mezclilla de los ajustados jeans de Linda: colores celestiales familiares de aquel día. Pues . . .
submitted by DanteNathanael to DanteNathanael [link] [comments]


2019.10.28 23:23 Farajo001 Una Historia de Terror: "La casa de Adela" de Mariana Enriquez

Es recomendable que apagues la luz, cierres la persiana ya que no debe haber ninguna luz
(Si disfrutaste de esta historia, por favor dale a la flecha naranja y comentá cómo te hizo sentir)
" Todos los días pienso en Adela. Y si durante el día no aparece su recuerdo —las pecas, los dientes amarillos, el pelo rubio demasiado fino, el muñón en el hombro, las botitas de gamuza—, regresa de noche, en sueños. Los sueños con Adela son todos distintos, pero nunca falta la lluvia ni faltamos mi hermano y yo, los dos parados frente a la casa abandonada, con nuestros pilotos amarillos, mirando a los policías en el jardín que hablan en voz baja con nuestros padres.
Nos hicimos amigos porque ella era una princesa de suburbio, mimada en su enorme chalet inglés insertado en nuestro barrio gris de Lanús, tan diferente que parecía un castillo, y sus habitantes, los señores, y nosotros, los siervos en nuestras casas cuadradas de cemento con jardines raquíticos. Nos hicimos amigos porque ella tenía los mejores juguetes importados, que le traía su papá de Estados Unidos. Y porque organizaba las mejores fiestas de cumpleaños cada 3 de enero, poco antes de Reyes y poco después de Año Nuevo, al lado de la pileta, con el agua que, bajo el sol de la siesta, parecía plateada, hecha de papel de regalo. Y porque tenía un proyector y usaba las paredes blancas del living para ver películas mientras el resto del barrio todavía tenía televisores blanco y negro.
Pero, sobre todo, nos hicimos amigos de ella, mi hermano y yo, porque Adela tenía un solo brazo. O a lo mejor sería más preciso decir que le faltaba un brazo. El izquierdo. Por suerte no era zurda. Le faltaba desde el hombro; tenía ahí una pequeña protuberancia de carne que se movía, con un retazo de músculo, pero no servía para nada. Los padres de Adela decían que había nacido así, que era un defecto congénito. Muchos otros chicos le tenían miedo, o asco. Se reían de ella, le decían monstruita, adefesio, bicho incompleto; decían que la iban a contratar en un circo, que seguro estaba su foto en los libros de medicina.
A ella no le importaba. Ni siquiera quería usar un brazo ortopédico. Le gustaba ser observada y nunca ocultaba el muñón. Si veía la repulsión en los ojos de alguien, era capaz de refregarle el muñón por la cara o sentarse muy cerca y rozar el brazo del otro con su apéndice inútil, hasta humillarlo, hasta dejarlo al borde de las lágrimas.
Nuestra madre decía que Adela tenía un carácter único, era valiente y fuerte, un ejemplo, una dulzura, qué bien la criaron, qué buenos padres, insistía. Pero Adela decía que sus padres mentían. Sobre el brazo. No nací así, contaba. Y qué pasó, le preguntábamos. Y entonces ella contaba su versión. Sus versiones, mejor dicho. A veces contaba que la había atacado su perro, un dóberman negro llamado Infierno. El perro se había vuelto loco, les suele pasar a los dóberman, una raza que, según Adela, tenía un cráneo demasiado chico para el tamaño del cerebro; por eso les dolía siempre la cabeza y se enloquecían de dolor, se les trastornaba el cerebro apretado contra los huesos. Decía que la había atacado cuando ella tenía dos años. Se acordaba: el dolor, los gruñidos, el ruido de las mandíbulas masticando, la sangre manchando el pasto, mezclada con el agua de la pileta. Su padre lo había matado de un tiro; excelente puntería, porque el perro, cuando recibió el disparo, todavía cargaba con Adela bebé entre los dientes.
Mi hermano no creía en esta versión.
—A ver, ¿y la cicatriz dónde está?
Ella se molestaba.
—Se curó rebién. No se ve.
—Imposible. Siempre se ven.
—No quedó cicatriz de los dientes, me tuvieron que cortar más arriba de la mordida. .
—Obvio. Igual tendría que haber cicatriz. No se borra así nomás.
Y le mostraba su propia cicatriz de apendicitis, en la ingle, como ejemplo.
—A vos porque te operaron médicos de cuarta. Yo estuve en la mejor clínica de Capital.
—Bla bla bla —le decía mi hermano, y la hacía llorar. Era el único que la enfurecía. Y, sin embargo, nunca se peleaban del todo. Él disfrutaba con sus mentiras. A ella le gustaba el desafío. Y yo solamente escuchaba y así pasaban las tardes después de la escuela hasta que mi hermano y Adela descubrieron las películas de terror y cambió todo para siempre.
No sé cuál fue la primera película. A mí no me daban permiso para verlas. Mi mamá decía que era demasiado chica. Pero Adela tiene mi misma edad, insistía yo. Problema de sus papás si la dejan: ya te dije que no, decía mi mamá, y era imposible discutir con ella.
—¿Y por qué a Pablo lo dejás?
—Porque es más grande que vos.
—¡Porque es varón! —gritaba mi papá, entrometido, orgulloso.
—¡Los odio! —gritaba yo, y lloraba en mi cama hasta quedarme dormida.
Lo que no pudieron controlar fue que mi hermano Pablo y Adela, llenos de compasión, me contaran las películas. Y cuando terminaban de contarme las películas, contaban más historias. No puedo olvidarme de esas tardes: cuando Adela contaba, cuando se concentraba y le ardían los ojos oscuros, el parque de la casa se llenaba de sombras, que corrían, que saludaban burlonas. Yo las veía cuando Adela se sentaba de espaldas al ventanal, en el living. No se lo decía. Pero Adela sabía. Mi hermano no sé. Él era capaz de ocultar mejor que nosotras.
Él supo ocultar hasta el final, hasta su último acto, hasta que solamente quedó de él ese costillar a la vista, ese cráneo destrozado y, sobre todo, ese brazo izquierdo en medio de las vías, tan separado de su cuerpo y del tren que no parecía producto del accidente —del suicidio, le sigo diciendo accidente a su suicidio—; parecía que alguien lo había llevado hasta el medio de los rieles para exponerlo, como un saludo, un mensaje.
La verdad es que no recuerdo cuáles de las historias eran resúmenes de películas y cuáles eran inventos de Adela o Pablo. Desde que entramos en la casa, nunca pude ver una película de terror: veinte años después conservo la fobia y, si veo una escena por casualidad o por error en la televisión, esa noche tomo pastillas para dormir y durante días tengo náuseas y recuerdo a Adela sentada en el sofá, con los ojos quietos y sin su brazo, mientras mi hermano la miraba con adoración. No recuerdo, es cierto, muchas de las historias: apenas una sobre un perro poseído por el demonio —Adela tenía debilidad por las historias de animales—, otra sobre un hombre que había descuartizado a su mujer y había ocultado sus miembros en una heladera y esos miembros, por la noche, habían salido a perseguirlo, piernas y brazos y tronco y cabeza rodando y arrastrándose por la casa, hasta que la mano muerta y vengadora mató al asesino apretándole el cuello —Adela tenía debilidad, también, por las historias de miembros mutilados y amputaciones—; otra sobre el fantasma de un niño que siempre aparecía en las fotos de cumpleaños, el invitado terrorífico que nadie reconocía, de piel gris y sonrisa ancha.
Me gustaban especialmente las historias sobre la casa abandonada. Incluso sé cuándo comenzó la obsesión. Fue culpa de mi madre. Una tarde, después de la escuela, mi hermano y yo la acompañamos hasta el supermercado. Ella apuró el paso cuando pasamos frente a la casa abandonada que estaba a media cuadra del negocio. Nos dimos cuenta y le preguntamos por qué corría. Ella se rió. Me acuerdo de la risa de mi madre, de lo joven que era esa tarde de verano, del olor a champú de limón de su pelo y de la carcajada de chicle de menta.
—¡Soy más tonta! Me da miedo esa casa, no me hagan caso.
Trataba de tranquilizarnos, de portarse como una adulta, como una madre.
—Por qué —dijo Pablo.
—Por nada, porque está abandonada.
—¿Y?
—No hagas caso, hijo.
—¡Decime, dale! .
—Me da miedo que se esconda alguien adentro, un ladrón, cualquier cosa.
Mi hermano quiso saber más, pero mi madre no tenía mucho más para decir. La casa había estado abandonada desde antes de que mis padres llegaran al barrio, antes del nacimiento de Pablo. Ella sabía que, apenas meses antes, se habían muerto los dueños, un matrimonio de viejitos. ¿Se murieron juntos?, quiso saber Pablo. Qué morboso estás, hijo, te voy a prohibir las películas. No, se murieron uno atrás del otro. Les pasa a los matrimonios de viejitos, cuando uno se muere, el otro se apaga enseguida. Y, desde entonces, los hijos se están peleando por la sucesión. Qué es la sucesión, quise saber yo. Es la herencia, dijo mi madre. Se están peleando para ver quién se queda con la casa. Pero es una casa bastante chota, dijo Pablo, y mi mamá lo retó por usar una mala palabra.
—¿Qué mala palabra?
—Sabés perfectamente: no voy a repetir.
—«Chota» no es una mala palabra.
—Pablo, por favor.
—Bueno. Pero está que se cae la casa, mamá.
—Qué sé yo, hijo, querrán el terreno. Es un problema de la familia.
—Para mí que tiene fantasmas.
—¡A vos te están haciendo mal las películas! .
Yo creí que le iban a prohibir seguir viendo películas, pero mi mamá no volvió a mencionar el tema. Y, al día siguiente, mi hermano le contó a Adela sobre la casa. Ella se entusiasmó: una casa embrujada tan cerca, en el barrio, a dos cuadras apenas, era la pura felicidad. Vamos a verla, dijo ella. Los tres salimos corriendo. Bajamos a los gritos las escaleras de madera del chalet, muy hermosas (tenían de un lado ventanas con vidrios de colores, verdes, amarillos y rojos, y estaban alfombradas). Adela corría más lento que nosotros y un poco de costado, por la falta del brazo; pero corría rápido. Esa tarde llevaba un vestido blanco, con breteles; me acuerdo de que, cuando corría, el bretel del lado izquierdo caía sobre su resto de bracito y ella lo acomodaba sin pensar, como si se sacara de la cara un mechón de pelo.
La casa no tenía nada especial a primera vista, pero, si se le prestaba atención, había detalles inquietantes. Las ventanas estaban tapiadas, cerradas completamente, con ladrillos. ¿Para evitar que alguien entrara o que algo saliera? La puerta, de hierro, estaba pintada de marrón oscuro; parece sangre seca, dijo Adela.
Qué exagerada, me atreví a decirle. Ella solamente me sonrió. Tenía los dientes amarillos. Eso sí me daba asco, no su brazo, o su falta de brazo. No se lavaba los dientes, creo; y, además, era muy pálida y la piel traslúcida hacía resaltar ese color enfermizo, como en los rostros de las geishas. Entró en el jardín, muy pequeño, de la casa. Se paró en el pasillo que llevaba a la puerta, se dio vuelta y dijo:
—¿Se dieron cuenta?
No esperó nuestra respuesta.
—Es muy raro, ¿cómo puede ser que tenga el pasto tan corto?
Mi hermano la siguió, entró en el jardín y, como si tuviera miedo, también se quedó en el pasillo de baldosas que iba de la vereda a la puerta de entrada.
—Es verdad —dijo—. Los pastos tendrían que estar altísimos. Mirá, Clara, vení.
Entré. Cruzar el portón oxidado fue horrible. No lo recuerdo así por lo que pasó después: estoy segura de lo que sentí entonces, en ese preciso momento. Hacía frío en ese jardín. Y el pasto parecía quemado. Arrasado. Era amarillo y corto: ni un yuyo verde. Ni una planta. En ese jardín había una sequía infernal y al mismo tiempo era invierno. Y la casa zumbaba, zumbaba como un mosquito ronco, como un mosquito gordo. Vibraba. No salí corriendo porque no quería que mi hermano y Adela se burlaran de mí, pero tenía ganas de escapar hasta mi casa, hasta mi mamá, de decirle sí, tenés razón, esa casa es mala y no se esconden ladrones, se esconde un bicho que tiembla, se esconde algo que no tiene que salir.
Adela y Pablo no hablaban de otra cosa. Todo era la casa. Preguntaban en el barrio sobre la casa. Preguntaban al quiosquero y en el club; a don Justo, que esperaba el atardecer sentado en la puerta de su casa, a los gallegos del bazar y a la verdulera. Nadie les decía nada de importancia. Pero varios coincidieron en que la rareza de las ventanas tapiadas y ese jardín reseco les daba escalofríos, tristeza, a veces miedo, sobre todo miedo de noche. Muchos se acordaban de los viejitos: eran rusos o lituanos, muy amables, muy callados. ¿Y los hijos? Algunos decían que peleaban por la herencia. Otros que no visitaban a sus padres, ni siquiera cuando se enfermaron. Nadie los había visto. Nunca. Los hijos, si existían, eran un misterio.
—Alguien tuvo que tapiar las ventanas —le dijo mi hermano a don Justo.
—Vos sabés que sí. Pero lo hicieron unos albañiles, no lo hicieron los hijos.
—A lo mejor los albañiles eran los hijos.
—Seguro que no. Eran bien morochos los albañiles. Y los viejitos eran rubios, transparentes. Como vos, como Adelita, como tu mamá. Polacos debían ser. De por ahí.
La idea de entrar en la casa fue de mi hermano. Me lo sugirió primero a mí. Le dije que estaba loco. Estaba fanatizado. Necesitaba saber qué había pasado en esa casa, qué había adentro. Lo deseaba con un fervor muy extraño para un chico de once años. No entiendo, nunca pude entender qué le hizo la casa, cómo lo atrajo así. Porque lo atrajo a él, primero. Y él contagió a Adela.
Se sentaban en el caminito de baldosas amarillas y rosas que partía el jardín seco. El portón de hierro oxidado estaba siempre abierto, les daba la bienvenida. Yo los acompañaba, pero me quedaba afuera, en la vereda. Ellos miraban la puerta, como si creyeran que podían abrirla con la mente. Pasaban horas ahí, sentados, en silencio. La gente que pasaba por la vereda, los vecinos, no les prestaban atención. No les parecía raro o quizá no los veían. Yo no me atrevía a contarle nada a mi madre.
O, a lo mejor, la casa no me dejaba hablar. La casa no quería que los salvara.
Seguíamos reuniéndonos en el living de la casa de Adela, pero ya no se hablaba de películas. Ahora Pablo y Adela —pero sobre todo Adela— contaban historias de la casa. De dónde las sacan, les pregunté una tarde. Parecieron sorprendidos, se miraron.
—La casa nos cuenta las historias. ¿Vos no la escuchás?
—Pobre —dijo Pablo—. No escucha la voz de la casa.
—No importa —dijo Adela—. Nosotros te contamos.
Y me contaban.
Sobre la viejita, que tenía ojos sin pupilas pero no estaba ciega.
Sobre el viejito, que quemaba libros de medicina junto al gallinero vacío, en el fondo.
Sobre el fondo, igual de seco y muerto que el jardín, lleno de pequeños agujeros como madrigueras de ratas.
Sobre una canilla que no dejaba de gotear porque lo que vivía en la casa necesitaba agua.
A Pablo le costó un poco convencer a Adela de que entrara. Fue extraño. Ahora ella parecía tener miedo: se turnaban. En el momento decisivo, ella parecía entender mejor. Mi hermano le insistía. La agarraba del único brazo y hasta la sacudía. En el colegio, se hablaba de que Pablo y Adela eran novios y los chicos se metían los dedos en la boca, hasta la garganta, haciendo gesto de vómito. Tu hermano sale con la monstrua, se reían. A Pablo y Adela no les molestaba. A mí tampoco. A mí solamente me preocupaba la casa.
Decidieron entrar el último día del verano. Fueron las palabras exactas de Adela, una tarde de discusión en el living de su casa.
—El último día del verano, Pablo —dijo—. Dentro de una semana.
Quisieron que yo los acompañara y acepté porque no quería dejarlos. No podían entrar solos en la oscuridad.
Decidimos entrar de noche, después de la cena. Teníamos que escaparnos, pero salir de casa tarde, en verano, no era tan difícil. Los chicos jugaban en la calle hasta tarde en el barrio. Ahora no es así. Ahora es un barrio pobre y peligroso, los vecinos no salen, tienen miedo de que les roben, tienen miedo de los adolescentes que toman vino en las esquinas y a veces se pelean a tiros. El chalet de Adela se vendió y fue dividido en departamentos. En el parque se construyó un galpón. Es mejor, creo. El galpón oculta las sombras.
Un grupo de chicas jugaba al elástico en medio de la calle; cuando pasaba un auto —circulaban muy pocos—, paraban para dejarlo pasar. Más lejos, otros pateaban una pelota y donde el asfalto era más nuevo, más liso, algunas adolescentes patinaban. Pasamos entre ellos, desapercibidos.
Adela esperaba en el jardín muerto. Estaba muy tranquila, iluminada. Conectada, pienso ahora.
Nos señaló la puerta y yo gemí de miedo. Estaba entreabierta, apenas una rendija.
—¿Cómo? —preguntó Pablo.
—La encontré así.
Mi hermano se sacó la mochila y la abrió. Traía llaves, destornilladores, palancas; herramientas de mi papá que había encontrado en una caja, en el lavadero. Ya no las iba a necesitar. Estaba buscando la linterna.
—No hace falta —dijo Adela.
La miramos confundidos. Ella abrió la puerta del todo y entonces vimos que adentro de la casa había luz.
Recuerdo que caminamos de la mano bajo esa luminosidad que parecía eléctrica, aunque en el techo, donde debería haber lámparas, sólo había cables viejos, asomando de los huecos como ramas secas. Parecía la luz del sol. Afuera era de noche y amenazaba tormenta, una poderosa lluvia de verano. Ahí adentro hacía frío y olía a desinfectante y la luz era como de hospital.
La casa no parecía rara por adentro. En el pequeño hall de entrada estaba la mesa del teléfono, un teléfono negro, como el de nuestros abuelos.
Que por favor no suene, que no suene, me acuerdo de que recé así, de que repetí eso en voz baja, con los ojos cerrados. Y no sonó.
Los tres juntos pasamos a la siguiente sala. La casa se sentía más grande de lo que parecía desde afuera. Y zumbaba, como si vivieran colonias de bichos ocultos detrás de la pintura de las paredes.
Adela se adelantaba, entusiasmada, sin miedo. Pablo le pedía «esperá, esperá» cada tres pasos. Ella hacía caso pero no sé si nos escuchaba claramente. Cuando se daba vuelta para mirarnos, parecía perdida. En sus ojos no había reconocimiento. Decía «sí, sí», pero yo sentí que ya no nos hablaba. Pablo sintió lo mismo. Me lo dijo después.
La sala siguiente, el living, tenía sillones sucios, de color mostaza, agrisados por el polvo. Contra la pared se apilaban estantes de vidrio. Estaban muy limpios y llenos de pequeños adornos, tan pequeños que tuvimos que acercarnos para verlos. Recuerdo que nuestros alientos, juntos, empañaron los estantes más bajos, los que alcanzábamos: llegaban hasta el techo.
Al principio no supe lo que estaba viendo. Eran objetos chiquitísimos, de un blanco amarillento, con forma semicircular. Algunos eran redondeados, otros más puntiagudos. No quise tocarlos.
—Son uñas —dijo Pablo.
Sentí que el zumbido me ensordecía y me puse a llorar. Abracé a Pablo, pero no dejé de mirar. En el siguiente estante, el de más arriba, había dientes. Muelas con plomo negro en el centro, como las de mi papá, que las tenía arregladas; incisivos, como los que me molestaban cuando empecé a usar aparatos; paletas como las de Roxana, la chica que se sentaba delante de mí en el colegio. Cuando levanté la cabeza para alcanzar a ver el tercer estante, se fue la luz.
Adela gritó en la oscuridad. Mi corazón latía tan fuerte que me dejaba sorda. Pero sentía a mi hermano, que me abrazaba los hombros, que no me soltaba. De pronto, vi un redondel de luz en la pared: era la linterna. Dije: «Salgamos, salgamos.» Pablo, sin embargo, caminó en dirección opuesta a la salida, siguió entrando en la casa. Lo seguí. Quería irme, pero no sola.
La luz de la linterna iluminaba cosas sin sentido. Un libro de medicina, de hojas brillantes, abierto en el suelo. Un espejo colgado cerca del techo, ¿quién podía reflejarse ahí? Una pila de ropa blanca. Pablo se frenó: movía la linterna y la luz sencillamente no mostraba ninguna otra pared. Esa habitación no terminaba nunca o sus límites estaban demasiado lejos para ser iluminados por una linterna.
—Vamos, vamos —volví a decirle, y recuerdo que pensé en salir sola, en dejarlo, en escapar. .
—¡Adela! —gritó Pablo.
No se la escuchaba en la oscuridad. Dónde podía estar, en esa habitación eterna. .
—Acá.
Era su voz, muy baja, cerca. Estaba detrás de nosotros. Retrocedimos. Pablo iluminó el lugar de donde venía la voz y entonces la vimos.
Adela no había salido de la habitación de los estantes. Nos saludó con la mano derecha, parada junto a una puerta. Después giró, abrió la puerta que estaba a su lado y la cerró detrás de ella. Mi hermano corrió, pero cuando llegó a la puerta, ya no pudo abrirla. Estaba cerrada con llave.
Sé lo que Pablo pensó: buscar las herramientas que había dejado afuera, en la mochila, para abrir la puerta que se había llevado a Adela. Yo no quería sacarla: solamente quería salir, y lo seguí, corriendo. Afuera llovía y las herramientas estaban desparramadas sobre el pasto seco del jardín; mojadas, brillaban en la noche. Alguien las había sacado de la mochila. Cuando nos quedamos quietos un minuto, asustados, sorprendidos, alguien cerró la puerta desde adentro.
La casa dejó de zumbar.
No recuerdo bien cuánto tiempo pasó Pablo intentando abrirla. Pero en algún momento escuchó mis gritos. Y me hizo caso.
Mis padres llamaron a la policía.
Y todos los días y casi todas las noches vuelvo a esa noche de lluvia. Mis padres, los padres de Adela, la policía en el jardín. Nosotros empapados, con pilotos amarillos. Los policías que salían de la casa diciendo que no con la cabeza. La madre de Adela desmayada bajo la lluvia.
Nunca la encontraron. Ni viva ni muerta. Nos pidieron la descripción del interior de la casa. Contamos. Repetimos. Mi madre me dio un cachetazo cuando hablé de los estantes y de la luz. «¡La casa está llena de escombros, mentirosa!», me gritó. La madre de Adela lloraba y pedía «por favor, dónde está Adela, dónde está Adela».
En la casa, le dijimos. Abrió una puerta de la casa, entró en una habitación y ahí debe estar todavía.
Los policías decían que no quedaba una sola puerta dentro de la casa. Ni nada que pudiera ser considerado una habitación. La casa era una cáscara, decían. Todas las paredes interiores habían sido demolidas.
Recuerdo que los escuché decir «máscara», no «cáscara». La casa es una máscara, escuché.
Nosotros mentíamos. O habíamos visto algo tan feroz que estábamos shockeados. Ellos no querían creer siquiera que habíamos entrado en la casa. Mi madre no nos creyó nunca. Ni siquiera cuando la policía rastrilló el barrio entero, allanando cada casa. El caso estuvo en televisión: nos dejaban ver los noticieros. Nos dejaban leer las revistas que hablaban de la desaparición. La madre de Adela nos visitó varias veces y siempre decía: «A ver si me dicen la verdad, chicos, a ver si se acuerdan…»
Nosotros volvíamos a contar todo. Ella se iba llorando. Mi hermano también lloraba. Yo la convencí, yo la hice entrar, decía.
Una noche, mi papá se despertó y escuchó que alguien intentaba abrir la puerta. Se levantó de la cama, agazapado, pensaba que encontraría a un ladrón. Encontró a Pablo, que luchaba con la llave en la cerradura —esa cerradura siempre andaba mal—; llevaba herramientas y una linterna en la mochila. Los escuché gritar durante horas y recuerdo que mi hermano le pedía por favor que quería mudarse, que si no se mudaba, se iba a volver loco.
Nos mudamos. Mi hermano se volvió loco igual. Se suicidó a los veintidós años. Yo reconocí el cuerpo destrozado. No tuve opción: mis padres estaban de vacaciones en la costa cuando se tiró bajo el tren, bien lejos de nuestra casa, cerca de la estación Beccar. No dejó una nota. Él siempre soñaba con Adela: en sus sueños, nuestra amiga no tenía uñas ni dientes, sangraba por la boca, sangraban sus manos.
Desde que Pablo se mató, vuelvo a la casa. Entro en el jardín, que sigue quemado y amarillo. Miro por las ventanas, abiertas como ojos negros: la policía derrumbó los ladrillos que las tapiaban hace quince años y así quedaron, abiertas. Adentro de la casa, cuando el sol la ilumina, se ven vigas y el techo agujereado y basura. Los chicos del barrio saben lo que pasó ahí adentro. En el suelo pintaron, con aerosol, el nombre de Adela. En las paredes de afuera también. ¿Dónde está Adela?, dice una pintada. Otra, más pequeña, escrita con fibra, repite el modelo de una leyenda urbana: hay que decir Adela tres veces a la medianoche, frente al espejo, con una vela en la mano, y entonces veremos reflejado lo que ella vio, quién se la llevó.
Mi hermano, que también visitaba la casa, vio esas indicaciones e hizo ese viejo ritual una noche. No vio nada. Rompió el espejo del baño con sus puños y tuvimos que llevarlo al hospital para que lo cosieran.
No me animo a entrar. Hay una pintada sobre la puerta que me mantiene afuera. Acá vive Adela, ¡cuidado!, dice. Imagino que la escribió un chico del barrio, en chiste o desafío. Pero yo sé que tiene razón. Que ésta es su casa. Y todavía no estoy preparada para visitarla."

V I B E C H E C K

submitted by Farajo001 to u/Farajo001 [link] [comments]


2019.03.20 01:15 DrGenial [Guía Rápida] ¿Qué hay que tener en cuenta ante un choque con el auto?

Por experiencia personal, no hay nada peor que tener un siniestro (es el término correcto) con el auto y no tener idea qué es lo que se viene, así que acá algunos temas a tener en cuenta.
Responsabilidad:
El tema de quién tiene la responsabilidad en cada siniestro (dentro de un caso normal donde chocan un par de vehículos) es difícil de determinar por generalidades, porque depende mucho de las características de cada paso. Los casos más genéricos a tener en cuenta son:
Pero insisto, cada caso tiene sus particularidades.
Tips a tener en cuenta:
¿Y cómo reclamo?
Bueno, chocaste. La responsabilidad fue del otro (si fue tuya, no le podés reclamar a nadie salvo que tengas seguro contra todo riesgo). Te quedaste tranquilo, sacaste fotos, están todos bien. Y sobre todo, hiciste la denuncia ante tu aseguradora en el primer momento que pudiste. Tenés tres opciones:
Tené en cuenta que si te hiciste estudios médicos y tenés daños en la columna (y agrego, TODOS tenemos la columna en no muy buen estado con o sin siniestro) la compañía te va a ofrecer un monto algo mayor para evitar todo tipo de responsabilidad por futuros daños. Seguramente te hagan revisar por un médico de ellos que te va a hacer preguntas para determinar si las lesiones son por tu ritmo de vida o por el siniestro (léase, si le decís “estoy sentado 16hs por día en la computadora y levantando bolsas de cemento” van a asumir que el daño te lo hiciste vos, pero si cuando le contás tu vida no surge nada que lo indique, van a asumir que es daño del siniestro).
La conveniencia de cada vía es según tu caso particular. Algunos necesitan la plata ya, otros prefieren sacar más dinero yendo a juicio. A otros la compañía les ofrece migajas (o no se hace cargo) y hay que ir a juicio.
[PRO TIP]:
¿Tenés contratada la aseguradora La Caja? Que bueno. Mañana llamá y dala de baja, contratá otra. Mi experiencia de larga data (en mi primer trabajo teníamos cientos de juicios contra La Caja) es que pagan poco, pagan tarde, trabajan mal, no te atienden, si ven una brecha para no pagarte, lo van a intentar, los analistas de siniestros que tienen son UN DESASTRE y siquiera es barata. Y como si fuera poco, son bastante miserables pagando honorarios a abogados (pagan un porcentaje menor que las demás). No tienen una sola ventaja. ¿Cuáles recomiendo? Todas las que son más o menos conocidas están bien, alguna es un poco mejor, alguna tendrá un par de cosas menos, pero las conocidas suelen andar bien. Vale la pena fijarse si la compañía que contratan es parte del CLEAS (un sistema que tienen entre varias compañías donde (dentro de ciertos parámetros) si chocan entre dos asegurados de alguna de ellas, en poco tiempo las compañías deciden quién tuvo la responsabilidad y al que no tuvo la culpa le devuelven el auto arreglado –a lo sumo te hacen elegir taller a vos-). La Caja no es parte del CLEAS. Ok, me van a insistir con que de sugerencias: SanCor es de las más económicas y funciona bien. No es la que yo tengo, porque cuando los llamé para contratarlos, jamás me contactó nadie de la compañía como me prometieron. Una de cal, una de arena.
STORYTIME 2:
En mi última experiencia personal con La Caja (la de la historia 1), estuve CUATRO MESES intentando que el estudio analista de siniestros me de una respuesta. Con el auto inutilizado. Un día me decían una cosa, otro día otra (cuando lograba comunicarme, porque rara vez atendían el teléfono y no contestaban emails…). Gracias a una amiga que había trabajado en una aseguradora, me pasó el dato de otro estudio externo de La Caja y pude pedirles que se hagan cargo de mi caso. Solo porque eran conocidos de mi amiga tuvieron la consideración de revisar las fotos del hecho y ver que no coincidía con la denuncia del asegurado de ellos (es lo que me dijeron) y por eso lo llamaron para que cambie la denuncia. Dos meses después pude cobrar. Un importe un 25% menor al que necesitaba para el arreglo. Y eso porque peleé la primer oferta. Tengo entendido que los estudios analistas de siniestros de La Caja (no sé cómo trabajan en otras compañías) cobran más por siniestro resuelto mientras menos le paguen al reclamante.
STORYTIME 3:
Un familiar tuvo un siniestro con alguien asegurado en La Meridional. Trabajaron rapidísimo. Como mi familiar se había hecho estudios porque tenía dolor en la columna le pagaron un extra (arregló su vehículo y le terminó sobrando). A mí me pagaron un porcentaje de honorarios mayor al que ofrece La Caja (es más, me corrigieron el modelo de acuerdo que envié porque el porcentaje que había puesto era inferior al que ellos pagaban. Si no lo hubieran dicho, hubieran ahorrado dinero sin que yo jamás me di cuenta). Todos terminamos felices. Y eso que había sospechas de que el conductor del vehículo no se encontraba 100% libre de sustancias… Pero la Compañía nunca buscó zafar por ese lado. Un ejemplo, tengo el mayor de los respetos por ellos.
Malas noticias:
¿Chocaste con alguien sin seguro, sin papeles, en un auto que se cae a pedazos, estaba alcoholizado, etc? Bueno, si la otra persona no tiene seguro, tuvo la culpa, pero no tiene nada a su nombre ni trabajo en blanco… No le vas a poder cobrar a nadie. Es injusto, es horrible, pero pasa. Por eso TEMED, TEMED MUCHO a los vehículos que veas en la calle cayéndose a pedazos. Dejalos pasar, esquivalos, alejate. Son un peligro andante.
Aportes que surgieron del thread original
[TL;DR]
Si chocás, revisá que estén todos bien, sacá fotos, intercambiá datos y andá a la guardia. Hacé la denuncia de siniestro. Si la culpa es del otro prepará copia de DNI, licencia de conductor, título automotor y cédula verde/azul; denuncia de siniestro ante tu aseguradora y certificado de cobertura DE FECHA DEL SINIESTRO (son dos cosas que le pedís por teléfono a tu compañía y en el día generalmente te lo mandan por mail), fotos del vehículo (al menos una panorámica y que siempre se vea la patente), además de uno o dos presupuestos. Ahí te contactás con la otra compañía directamente o le pegás un tubazo a tu abogado, suele funcionar mejor. NO SEAS IDIOTA Y NO TE PONGAS A PELEAR EN LA CALLE, NO VAS A GANAR NADA. Ojo con pedir alcoholemia al otro conductor sin saber las consecuencias. Nunca te escapes. Y siempre pegale un llamado a tu abogado de confianza.
submitted by DrGenial to DerechoGenial [link] [comments]


2018.11.20 02:16 alforo_ La asunción a los cielos de su majestad la reina doña Letizia

El Palacio de la Zarzuela es un recinto que ordenó construir en 1627 el rey Felipe IV a modo de pabellón de caza en el marco incomparable y bucólico del monte del Pardo. Esta es la residencia oficial de los reyes eméritos don Juan Carlos y doña Sofía (que por culpa de las desavenencias del monarca ya no comparten el lecho matrimonial) y su hermana Irene -las infantas lo han abandonado al casarse con prestigiosos varones ejemplo de honorabilidad y honradez - Por lo tanto el reino de España tiene cuatro soberanos que cobran sus respectivos emolumentos, viáticos y gastos de representación a cuenta de los presupuestos generales del estado. Vaya suerte que tienen sus súbditos. La monarquía es la mejor inversión que incluso comprándola con el sistema republicano sale hasta barata.
Mientras, la familia real reside en el Pabellón del Príncipe que es un palacio al estilo renacentista de 3.000 metros cuadrados (1.771 metros cuadrados útiles) construido por el Patrimonio Nacional con un costo de 4.300.000 euros. Un verdadero castillo medieval con foso y murallas vigilado celosamente por la Guardia Real. En la fachada ondea altiva la bandera rojigualda como símbolo imperecedero de la unidad de España.
En el año 2002 el presidente de gobierno José María Aznar se la ofreció a modo de regalo al entonces Príncipe de Asturias don Felipe de Borbón (con vistas a su futuro noviazgo) El pabellón del Príncipe se encuentra en una zona aledaña a la Zarzuela rodeado de jardines de ensueño y 14.000 hectáreas de un hermoso bosque Mediterráneo donde retozan, ciervos, gamos y jabalíes. En apariencia de propiedad pública pero “afecto” al servicio y uso de su majestad el rey y de los miembros de la familia real”.
El rey recibe una cantidad global de casi 8.000.000 millones de euros de los presupuestos generales del estado destinada el sostenimiento de la familia real y que él distribuye a su libre albedrío. No olvidemos que la monarquía es inviolable y está blindada por los partidos mayoritarios PP. PSOE y Ciudadanos. Patrimonio Nacional o la Guardia Real cuentan con un presupuesto de 150 millones de euros anuales y casi 3.000 trabajadores - Teóricamente dependientes del gobierno central, pero en la práctica al servicio de la Casa Real.
En el Pabellón del Príncipe igualmente se hallan las oficinas de la Casa del Rey, el Cuarto Militar -dirigido por el almirante Juan Ruiz Casas- el jefe de protocolo y una sección donde se alojan los siervos, pajes, criadas, doncellas, camareros, amas, mucamas, mayordomos, institutrices, preceptores, ayos y palafreneros. Aparte de los miembros de los cuerpos de seguridad del estado, escoltas y edecanes. Como a doña Letizia el estamento castrense le produce cierta repulsa ha prohibido el toque de corneta, la izada y arriada de bandera y el homenaje a los caídos. Pero esto no es óbice para que la capitana general de los ejércitos luciendo sus mejores galas con peineta y mantilla amadrine los navíos de guerra, carros de combate, aviones bombarderos o participe en la jura de bandera de los agentes de la Guardia Civil.
Quizás el recinto más importante del palacio de la Zarzuela sea la cocina real donde los fogones permanecen encendidos las veinticuatro horas del día. Y esto se debe a que en cualquier momento sus altezas reales exigen los más extravagantes caprichitos gastronómicos. El responsable del mismo es José Roca, cocinero mayor del reino, y experto en complacer los paladares más exquisitos. (tanto de la familia real como los invitados VIP)
Los proveedores oficiales de la Zarzuela se esmeran en aportar los productos de primerísima calidad, biológicos y con denominación de origen certificado: el mejor pollo de corral, la selecta carne vacuno o de porcino, sobre todo, el solomillo del grupo Norteños, sin pasar por alto el cordero o cochinillo de Segovia, la pechuguita de pavo, el jamoncito serrano o de jabugo, y el pescado como es habitual de Pescaderías Coruñesas, el caviar, las angulas, los centollos, los percebes, las langostas, las parrochas, el salmón del Sella, sin olvidar las verduras y hortalizas frescas y una extensa variedad de postres: frutas tropicales, la tarta de Santiago, los casadielles, las yemas de Ávila, la crema catalana, el pastel cordobés, las ensaimadas de baleares o el arroz con leche. Entre tanto en la bodega reposan vinos incunables tanto de España como del mundo entero lo mismo que una extensa variedad de brandys, vodkas, cavas y champagne.
No sabemos lo que pensarán los obreros o los trabajadores que se levantan a las 6 de la mañana a cumplir con su dura jornada diaria ¿Tal vez se le dibujará en su rostro una sonrisa al saber que parte de sus impuestos se dedican a mantener la familia Real y a su extensa prole? Eso sin hablar del tiempo de ocio que ocupan principalmente en saraos, los fiestonones, banquetes, duelos gastronómicos, cacerías, monterías, corridas de toros, regatas o cruceros de placer.
A través de una pantalla de televisión y gracias a la magia de las ondas hertzianas la presentadora del telediario de la segunda cadena Letizia Ortiz logró cautivar al príncipe Felipe (un coloso de 1.90 de estatura dotado de una inteligencia superior) que cayó presa de un súbito encantamiento virtual. Un cuento de hadas solo comparable al romance de Romeo y Julieta.
El soberano o soberana (porque ya se ha abolido la ley Sálica) de las Españas se elige “democráticamente” en el lecho nupcial. Esto significa que si alguno de los espermatozoides del soberano fecunda con éxito el santísimo óvulo de su majestad a los nueve meses alumbrará un ser pluscuamperfecto que guie los destinos del reino.
Las actuales hijas de la pareja real son dos hermosas infantas rubias y de ojos azules, étnicamente arias, católicas y apostólicas ya que están emparentadas por un lado con los emperadores Bávaros y por el otro con don Pelayo. En este caso la corona ha recaído en la infanta Leonor, princesa de Asturias, quien, por obra y gracia del espíritu santo, será la nueva reina de España asegurando así la perpetuidad de la dinastía borbónica.
La rutina diaria de sus majestades está marcada por una apretada agenda institucional propia de tan alta investidura. El jefe de la Casa Real es el encargado de planificar cada una de las actividades oficiales y extraoficiales de Felipe VI -el Jefe de Estado y capitán general de los ejércitos- y de su consorte la reina doña Letizia.
El cirujano Antonio de la Fuente y los médicos del clínica Ruber han atendido a la reina Doña Letizia (por motivos de salud, se afirma) en los últimos 14 años. Al parecer su majestad está obsesionada con su aspecto físico (la perfección hedonista) ¿cuánto han costado estas carísimas operaciones y tratamientos? Cualquier esfuerzo es poco para elevar su autoestima y garantizar su felicidad. ¿Alguien se atreve a cuestionarla? Quien lo haga inmediatamente será acusado de antiespañol, separatista o comunista y condenado a la picota. Su alteza serenísima doña Letizia está a punto de terminar el proceso de metamorfosis y pronto los súbditos podrán presumir de tener la reina más bella del universo.
Gracias a las incontables operaciones de cirugía estética (que son un secreto de estado) la reina ha conseguido superar el canon de belleza griega. De veras que luce como una adolescente a pesar de haber cumplido 46 años. En su currículo extraoficial consta una septorrinoplastia para corregir el tabique nasal, la elevación de los parpados con silicio orgánico y tocoferol, una mentoplastia para suavizar el mentón tan prominente, el aumento de pechos con implante de silicona con el fin de realzar el busto, la eliminación de las bolsas de los ojos, el arreglo de los dientes con brackets (ortodoncia) La reina por ley y cueste lo que cueste debe ser eternamente joven y subir incorrupta al reino de los cielos. Por prescripción médica también se le han recomendado tratamientos corporales y faciales: infiltraciones de ácido hialurónico sintético para rellenar los surcos de las arrugas, las inyecciones de hidroxiapatita de calcio para realzar los pómulos, la toxina botuniloica para relajar la expresión de la frente, el botox para estirar la piel o colágeno para rejuvenecerla. Los halagos y piropos se multiplican y llueven a su paso los pétalos de rosas. Esas joyas que exhibe en los desfiles de modas le otorga un cierto halo de divinidad: la tiara de lis, el emblema de los Borbones, y regalo de Alfonso XIII a su prometida la princesa Victoria Eugenia de Battenberg, la tiara de diamantes que le ofreció Franco a la reina Sofía con motivo de su enlace matrimonial, dos pulseras de la firma Cartier, los collares de perlas finas de Tiffany Victoria, la diadema prusiana de platino, diamante y brillantes, los pendientes aguamarina y zafiros, los anillos de oro engastados con esmeraldas.
Pertenecemos a una sociedad en la que prima la imagen y el culto al cuerpo. Por lo tanto la reina Letizia está constantemente expuesta al juicio mediático que se emite a través de la prensa, la radio, la televisión o las redes sociales (tanto a nivel nacional como internacional) Esta sobreexposición bestial la soberana la afronta con coraje y valentía. Suena la marcha real y nadie puede hacerle sombra pues su majestad es el centro del universo. Tales delirios de grandeza los disimula con una sonrisa de cumplido o un gesto mayestático que define su recio carácter. Cada movimiento suyo está impregnado de glamour, y un irresistible atractivo erótico y hasta sexual que provoca un desmedido apasionamiento. Doña Letizia es la estrella de las revistas del corazón y la prensa rosa de los cinco continentes, ella es la best seller, la número uno que agota todas las ediciones, y acapara todas las portadas. ¡Letizia, Letizia! la plebeya nieta de un taxista ha sido coronada en lo más alto del Olimpo.
¿Cuál es el papel de la reina? ¿Acaso todos piensan que es meramente representativo? ¿un jarrón chino? Doña Letizia tiene que cuidar la imagen pública puesto que es el mascarón de proa de la marca España. Su belleza y sensualidad es el mejor gancho y propaganda para asegurar el éxito en los contratos, inversiones, transacciones y exportaciones que son un factor determinante para el buen funcionamiento del PIB (producto interior bruto) o la estabilidad de la prima de riesgo. Es una excelente relaciones públicas y las multinacionales españolas están de plácemes. La reina también toma decisiones ya que prudentemente le susurra al oído de su majestad Felipe VI sus preferencias en los asuntos familiares o políticos. Sus deseos se convierten en órdenes pues al fin y al cabo los acontecimientos más cruciales del reino se deciden en la cama o en los mejores restaurantes.
Nadie ha podido desvelar el patrimonio de la familia real española pero se especula que podría elevarse a unos 150.000.000 millones de euros. No hay que ser mal pensados porque todo este dinero es producto de sus abnegados servicios a la patria. La dinastía borbónica a través de la historia se ha distinguido por su proverbial honradez, jamás han ejercido de lobistas, ni han cobrado comisiones, ni se le conocen corruptelas o cuentas en paraísos fiscales como pretenden insinuar sus más encarnizados enemigos.
Algunos envidiosos sostienen que es una afrenta intolerable tamaña exhibición de opulencia y derroche por parte de la familia real. Más bien lo que deberían hacer es predicar la austeridad pues en el reino de España existen millones de marginados y empobrecidos víctimas de la crisis económica.
Los defensores de la monarquía responden que este es un estúpido argumento populista con el que intentan los antisistema destruir una de las instituciones más queridas por los súbditos españoles. La monarquía representa la unidad de España y es la garante del estado de derecho, la libertad y la democracia. Así lo decidieron los súbditos cuando en el referéndum constitucional de 1978 aprobaron con el 87% de los votos la restauración borbónica. Refrendando así la voluntad testamentaria del caudillo Francisco Franco que eligió al príncipe don Juan Carlos como su sucesor.
No quiero ni pensar si llegará a fallecer nuestra sacrosanta y serenísima reina –Dios la guarde por muchos años- seguro que al día siguiente no saldría el sol y sus criadas, amas y siervas serían enterradas vivas junto a ella en una magnánima ceremonia faraónica. El rey inconsolable perdería la razón y muchos de sus súbditos preferirían el suicidio antes que soportar la ausencia de tan augusta benefactora. El doblar de las campanas, el luto oficial indefinido, las banderas a media asta, y el desgarrador llanto de las plañideras sumirían al reino en la depresión más espantosa.
Su majestad se pasa las horas muertas en el tocador de la alcoba ensimismada frente a su espejo pronunciando el clásico conjuro: “espejito mágico espejito de oro ¿quién es la más linda? Dímelo tesoro” El genio le responde con voz impostada: “nadie en el reino es capaz de eclipsar a vuestra excelencia ¡doña Letizia es las más guapa, guapa, guapa!” Coqueta y vanidosa lanza un suspiro de alivio mientras los poetas palaciegos le cantan versos laudatorios: ¡¡Oh, gloria inmarcesible!! ¡¡oh, júbilo inmortal!! Escribirán su nombre en letras de oro en los anales de la historia, se le levantarán estatuas, bustos, se erigirán monumentos en su honor; eternamente adulada por sus súbditos que le hacen reverencias, besan sus purísimas manos y se rinden a sus pies. La revista Hola, el boletín oficial de la Casa Real, el Diez Minutos, Lecturas o Semana lanzan ediciones extraordinarias para ponderar el regreso de Sissi emperatriz resucitada.
El culto a la personalidad es una de las máximas virtudes de nuestra monarquía “constitucional” y ya comienzan a bautizarse con su nombre estadios, aeropuertos, salas de teatro, hospitales, y hasta tanatorios. Por real decreto ley la foto oficial de sus majestades debe presidir los ayuntamientos, colegios, universidades, cuarteles, estaciones de policía, edificios oficiales, embajadas, etc. Tal epidemia de narcisismo es otra prueba más de la soberbia imperial españolista.
A las famosas peluqueras Luz y Gema se les ha encomendado la heroica misión de cuidar la sedosa cabellera de su majestad. Ambas cumplen una extenuante jornada de trabajo que comienzan al toque de diana (6 de la mañana) -casi todos los días del año sin excepciones-. Son memorables sus eximias obras de arte: el moño rizado, el flequillo ladeado, la coleta sutil, el clásico recogido de bailarina, el pelo liso, ondas retro, corte bob, las mechas más claras, más oscuras, el alisamiento, la melena rizada. Pero hay algo que no han podido evitar y es que a la reina se le caiga el pelo (por culpa del excesivo uso de tintes, acondicionadores y demás menjurjes) y neutralizar la aparición de las primeras canas. El desgaste de su tupida cabellera es más que evidente y se teme-que si no se toman las medidas oportunas- en un corto periodo de tiempo, pueda quedarse calva. Para evitar tamaña tragedia que la condenaría a usar una incómoda peluca se le está aplicando un revolucionario tratamiento de choque a base de champús y lociones especiales por parte de los más prestigiosos dermatólogos de España. Se ha descubierto que su alteza real es alopécica nerviosa por lo que sus psicólogos le han recomendado la práctica del bikram yoga. Dejar su mente en blanco es la mejor terapia para que recupere el equilibrio y la armonía cósmica.
Sus asesores y estilistas encabezadas por Eva Fernández estudian cada gesto de su expresión facial y corporal. Sencillamente su majestad es una las más cotizadas “influencers” del mercado, una top model de insuperable valía que se la pelean las más importantes firmas a nivel nacional e internacional. Es necesario que doña Letizia conserve la línea con una exhaustiva dieta Perricone tan popular entre las estrellas de Hollywood. La reina está flaca, muy delgada ¡oh virgen santa! ¿Será anoréxica? O a lo mejor sufre alguna dolencia grave porque parece más un saco de huesos. ¿Quizás sea el efecto de una mala relación con Felipe VI, sus suegros o la familia real? Al fin y al cabo ella es una intrusa, una plebeya vulgar y corriente. Con razón se siente odiada por sus súbditos que la consideran una advenediza carente de rancio abolengo.
Su católica majestad siempre se le ve tan etérea y angelical. Su piel tersa y sin una arruga demuestra que está bendecida por la madre naturaleza (y las incontables sesiones en la cámara hiperbárica) De su look ultra natural se encarga el su súper maquillador Daniel Vicente: primero que todo el bálsamo para los labios antes de repasarlos con color carmín (1001 pintalabios ) y una delicada sombra de ojos Cooper (favorita de las modelos) Todos los cortesanos tienen que quedarse maravillados con sus pestañas larguísimas rizadas con rímel que resaltan sus bellísimos ojos verdes que se vuelven chispeantes al enmarcarlos con un khol negro. Y para rematar el toque pastel sobre sus parpados que da luz a sus poderosísimas cejas. Menos mal que el palacio de la Zarzuela está muy bien abastecido con la más alta gama de cosméticos: L’Oréal Paris, Vichy, Avon, Mac Mac, Nars o Chanel.
A la reina le encantan los modelos exclusivos de Inditex o Zara, los Massimo Dutti, Uterque, Designers, Remix, Felipe Prieto, Loewe, Carolina Herrera, Nina Ricci, Hugo Boss, Felipe Varela o Estella McCartney. Definitivamente su armario está muy bien abastecido pues se reserva un traje para cada ocasión según las tendencias de primavera, verano, otoño e invierno. Habría que sacar la cuenta de todos los vestidos que ha estrenado (no suele repetirlos) durante los años que lleva de reina consorte. Son tantos que incluso necesita la ayuda de una abnegada doncella que los clasifique y los mantenga a punto. La reina por su suprema elegancia es el espejo en el cual tienen que verse reflejadas las mujeres españolas. En el fondo es una feminista radical que para sobrevivir tiene que adaptarse a las veleidades del régimen monárquico (papista) patriarcal.
En el tema de los zapatos su majestad también es muy exigente ya que sus delicados pies deben calzar las mejores marcas: Blahnik, Magrit, Pura López, Mango, Prada Miu Miu, Lodi, Carolina Herrera. Su zapato fetiche es el de tacón de aguja de Magrit. En su zapatero guarda más de 500 pares de zapatos de súper lujo (a cargo de los presupuestos generales del estado, por supuesto) Sin lugar a dudas que va camino de convertirse en la nueva Imelda Marcos (esposa del dictador Ferdinand Marcos) que tenía más de 1000 pares de zapatos. Otro de sus complementos favoritos son los bolsos cuyas marcas favoritas son: Uterque, Magrit, Felipe Varela, Carolina Herrera, Lidia Faro, Roger Vivier, Malababa, Cucareliquia, Adolfo Domínguez, Ángel Schlesser, Hugo Boss, Según los periodistas de la prensa del corazón posee más de 300. Aunque son apenas un adorno porque ella no necesita ni documentos, ni tarjetas, pues una sola palabra suya basta para cumplir cualquiera de sus caprichos.
Pero en la vida de doña Letizia no todo es frivolidad ya que en su corazón prevalece el espíritu altruista y solidario. La nueva madre Teresa de Calcuta apoya incondicionalmente a las ONGs y demás organismos de ayuda humanitaria que se empeñan en redimir a los más pobres y afligidos. Con sus manos caritativas acaricia a los huérfanos y menesterosos que ante su luminosa presencia renacen de las cenizas.
En la novela “Piel de Zapa” de Balzac el argumento central es la búsqueda del elixir de la eterna juventud, mejor dicho, el deseo de la longevidad aunque sea a costa de venderle el alma al diablo. En “El retrato de Dorian Grey” el genial escritor irlandés Oscar Wilde desarrolla la tesis de que lo único que vale en la vida es la belleza, el atractivo físico y la satisfacción de los sentidos. La Reina Letizia desea mantenerse tan joven como Dorian cuando Basil lo retrató en el cuadro. Porque la figura pintada en la tela es la que envejece y no el personaje real. El mito de Dorian Grey es una hipócrita mascarada que arrastra a aquellos que caen en sus tentáculos a la cruel autodestrucción. http://www.rebelion.org/noticia.php?id=249185&titular=la-asunci%F3n-a-los-cielos-de-su-majestad-la-reina-do%F1a-letizia-
submitted by alforo_ to podemos [link] [comments]


2018.06.16 00:40 master_x_2k Colmena I

Capítulo Anterior < Indice > Capitulo Siguiente

Colmena I

El lugar era olvidable. Un lugar de mal muerte en una larga calle de negocios de mala. Todo estaba deteriorado. Era difícil de adivinar si las tiendas y restaurantes con las que uno se cruzaría estaban abiertos o no.
El pub tenía un cartel que decía 'Somer's Rock'. Había barras de hierro en las ventanas y las cortinas estaban cerradas, pero hubiera sido más inusual si ese no fuera el caso. Era ese tipo de área. La pintura del exterior se estaba pelando, y el óxido de los barrotes había sangrado sobre la pintura gris blanquecina debajo de las ventanas.
Cuando entramos, quedó claro que Somer's Rock era un libro que debería ser juzgado por su portada. Era oscuro, lúgubre y deprimente. El suelo de madera estaba manchado del mismo gris oscuro que el mostrador de la barra, las cortinas y los manteles eran de color verde oscuro, y el único color o brillo real, por así decirlo, era la luz amarilla emitida por las antiguas bombillas quemadas.
Había tres personas en Somer's Rock cuando llegamos. Una de ellas era una chica de unos veintitrés años con aspecto huraño, cabello castaño y un uniforme de mesera ligeramente arrugado, que nos miró cuando entramos, pero no hizo ningún intento por darnos la bienvenida. Había dos gemelos idénticos detrás de la barra en el rincón más alejado, probablemente sus hermanos mayores, que se ocupaban de lavar los vasos y nos ignoraban intencionalmente. Uno de ellos vestía una camisa de vestir y un delantal, parecía el barman, mientras que el otro tenía una camiseta negra debajo de una camisa hawaiana. Además del contraste en la moda, eran idénticos en altura, corte de pelo, rasgos y expresión.
Habían reunido un grupo de mesas con sillas dispuestas a su alrededor, pero pasamos junto a ellas hasta un cubículo en la esquina. Tattletale, Perra, Grue, Regent y yo nos acomodamos en los desgastados bancos acolchados. En realidad, los estaba llamando así en mi cabeza, porque no eran Lisa, Brian, Rachel y Alec. Todos estábamos de traje.
Cuando nos acomodamos, la chica con la expresión arisca se acercó a nosotros, dejó su bloc de notas sobre la mesa y me miró, la mirada en sus ojos casi desafiante. Ella no dijo una palabra.
“¿Coca-Cola?”, Me aventuré, sintiéndome incómoda bajo la mirada.
“No, Skitter”, Tattletale me dio un codazo, “Ella es sorda. Si quieres algo, escríbelo en el bloc.”
Para demostrarlo, extendió la mano sobre la mesa, tomó el bloc y escribió ‘té, negro’. Seguí su ejemplo y anoté mi orden, luego pasé la nota sobre la mesa a los chicos y a Perra. La chica me dio una mirada fea mientras se alejaba con nuestras órdenes.
Había pasado una semana desde el incidente con Bakuda. Lisa y Brian se habían detenido varias veces mientras yo pasaba mis días en la cama, dándome actualizaciones sobre la situación a medida que se desarrollaba. En un momento dado, incluso trajeron a Alec y Perra, y me sentí muy aliviada de que mi padre no hubiera estado en casa en ese momento. Alec y Perrano eran los amables invitados que Lisa y Brian eran, y yo sospechaba que su presencia y personalidades habrían planteado más preguntas con mi padre de las que habrían respondido.
Al parecer, alguien en el CGP había llamado a mi yo de traje 'Skitter'. Lung había oído algo al respecto, y ahora se había extendido por la ciudad después de su escape, lo que implicaba que probablemente me estaba buscando. Como un artículo de periódico planteó nuestra posible participación en los bombardeos que tuvieron lugar, como adversarios de Bakuda, mi nuevo nombre había aparecido una vez más, por lo que parecía que se estaba volviendo permanente. No me gustaba, pero no amaba ninguno de los nombres que se me ocurrían, así que podía soportarlo.
Parecía que habíamos llegado unos minutos antes, porque el resto de los invitados llegaron en cuestión de segundos el uno del otro, mientras la camarera nos trajo nuestras bebidas.
Kaiser entró por la puerta con una chica en cada brazo, rubias con medidas como modelos de Playboy. Kaiser llevaba una armadura de la cabeza a los pies, elaboradamente trabajada y coronada con una corona de cuchillas. El líder de Imperio Ochenta y Ocho. Las gemelas usaban los nombres de Fenja y Menja[1], y estaban vestidas con una armadura al estilo valkiria con innumerables alas de acero, junto con yelmos de cara cerrada. Tenía que admitir que a Kaiser le gustaban sus pesos pesados. Estas dos podían crecer hasta tener tres pisos de altura, y eran cien veces más resistentes cuando lo hacían.
Purity entró unos pocos pasos detrás de él con varios otros siguiéndola. Estaba vestida con un traje blanco sin marcas ni símbolos, pero la tela brillaba suavemente. Su pelo blanco y sus ojos brillaban también, pero era más como si estuvieran hechos de magnesio caliente que cualquier otra cosa. No podía mirar en su dirección sin tener manchas en mis ojos, y mi máscara tenía lentes tintados diseñados para reducir el brillo.
Las personas que habían venido con Purity eran otros miembros de Imperio Ochenta y Ocho. Krieg, Night, Fog y Hookwolf.[2] Era interesante de ver, porque hasta donde yo sabía, aunque cada uno de ellos había sido miembro de Imperio Ochenta y Ocho en algún momento, Purity había echo su propio camino, mientras que Night y Fog se habían separado para formar su propio duo en Boston no mucho después. Todos reunidos, aparentemente.
Ni siquiera era el equipo completo de Kaiser. Aparte de la rara excepción como Lung reclutando a Bakuda cuando estaba en Cornell, parecía que la mayoría de los grupos reclutaban nuevos miembros desde dentro de su propia ciudad. Kaiser era diferente. Era uno de los villanos estadounidenses más conocidos con una agenda de supremacía blanca, y las personas que compartían sus ideales o bien eran reclutados de otros estados o acudían a él. La mayoría no se quedó con él demasiado tiempo, por la razón que sea, pero aún así lo convirtió en el residente de Brockton Bay con el más músculo parahumano a su entera disposición.
Kaiser se sentó en un extremo de la mesa en el centro de la sala, su gente encontró asientos y sillas en las mesas detrás de él. Sin embargo, Purity no se relajó ni pidió bebidas. Se sentó en una silla unos metros detrás de Kaiser, se cruzó de brazos y cruzó un tobillo sobre el otro, sentándose para ver el proceso. A partir de mi investigación en línea y de buscar artículos de periódicos antiguos, sabía que Purity podía crear luz y cargarla con energía cinética. Ella era como una linterna humana, si la luz de la linterna pudiera atravesar las paredes de ladrillo y destrozar los autobuses de la ciudad a la mitad. En cuanto a potencia de fuego bruta, estaba cerca de la parte superior de la lista, una torre de artillería voladora.
Coil[3] entró después del Imperio Ochenta y Ocho, más llamativo porque estaba solo. Sin respaldo, sin mostrar fuerza. Era más alto que Grue, pero estaba delgado hasta el punto de ser esquelético. Su traje ceñido lo cubría de la cabeza a los pies, carecía incluso de agujeros para los ojos y aberturas para la nariz y la boca, y la forma en que se adhirió a su piel te permitia ver sus costillas y articulaciones individuales. El traje era negro, y el único diseño era una serpiente blanca, con su cabeza comenzando en la frente de Coil, la cola extendiéndose por la parte posterior de su cabeza, dando vueltas y vueltas por todo su cuerpo antes de finalmente terminar en uno de sus tobillos. Se sentó al final de la mesa frente a Kaiser.
“¿Qué puedes decirme sobre él?”, Le susurré a Tattletale.
“¿Coil? No puedo decir cuales serán sus poderes, pero él es uno de los jugadores más poderosos de la ciudad. Se considera un maestro de ajedrez. Ya sabes, como un maestro estratega, táctico. Controla más de la mitad del centro de la ciudad con escuadrones de personal de primera clase con equipo de última tecnología. Ex militares de todo el mundo. Si siquiera tiene poderes, es el único en su organización que los tiene.”
Asenti. Casi lo contrario de Kaiser en ese departamento. Pude haber preguntado más, pero otros entraban a la habitación.
Faultline. La conocí de mi investigación. Tenía veintitantos años y su pelo negro y liso estaba recogido en una coleta larga y erizada. Su disfraz era extraño, se aproximaba a algo así como una mezcla de antidisturbios, un uniforme de artes marciales y un vestido. Cuatro personas entraron a la habitación con ella, y los dos tipos del grupo fueron instantáneamente las personas más raras de la sala. Los conocía por su nombre también. Newter no llevaba puesta una camisa, zapatos o guantes, lo que hacía que fuera más evidente que su piel era de color naranja neón de pies a cabeza. Tenía ojos azul claro, cabello rojo oscuro que parecía mojado y una cola prensil de metro y medio de largo. Gregor el Caracol tenía obesidad mórbida, estatura promedio, sin pelo en todo el cuerpo. Su piel era de un blanco lechoso y ligeramente translúcida, por lo que podía ver sombras debajo de ella donde estaban sus órganos. Al igual que alguien más podría tener acné malo, tenía trozos de concha o escamas que le costraban la piel. Parecían casi percebes, pero tenían forma de espiral.
No hubieras pensado que eran cercanos por su lenguaje corporal, el silencio y la gran diferencia en apariencia, pero ambos tenían tatuajes a juego. El de Newter estaba justo encima de su corazón, mientras que el de Gregor estaba en su brazo. Parecía el símbolo griego 'Omega', pero al revés. Tal vez una 'u' estilizada.
Las otras dos chicas en el grupo de Faultline eran muy normales en contraste; Labyrinth vestía una túnica verde oscura y una máscara con líneas por todas partes. Spitfire vestía un traje rojo y negro con una máscara de gas.
Me sorprendió cuando Faultline caminó deliberadamente por nuestra mesa camino a su asiento, tomando el camino más largo. Cuando pasó junto a nosotros, nos miró a Tattletale y a mí, y nos miró con desprecio un poco antes de tomar la silla a la derecha de Kaiser.
“Voy a ir antes de que se lleven todos los asientos, ¿está bien?” Grue habló, y el resto de nosotros asintió. Grue se sentó entre Faultline y Coil.
“¿Qué fue eso con Faultline y tú?”, Murmuré a Tattletale, “¿Historia?”
“Nada importante”, respondió ella.
Regent se inclinó hacia adelante. “Ella y Tattletale han estado peleándose un poco. Faultline subió la apuesta cuando nos sacó a Spitfire cuando estábamos en el medio de intentar reclutarla. No puedo decir por qué a Faultline no le gusta Tattle, pero sé que Tattletale odia cuando las personas actúan como si fueran más inteligentes que ella, y Faultline es más inteligente que ella. Ay. Carajo, eso dolió.”
Tattletale lo había pateado debajo de la mesa.
“Son mercenarios, ¿verdad?”, Le pregunté.
Tattletale asintió, “La Cuadrilla de Faultline hace todo menos asesinato. Puedes decir que su personalidad apesta, puedes decir que sus poderes apestan, pero admito que es muy buena para encontrar fortalezas ocultas en las personas que trabajan para ella. ¿Ves esos dos tipos? Cuando se trata de poderes, fueron poco privilegiados. Se convirtieron en monstruos que no podían vivir en la sociedad normal, terminaron sin hogar o viviendo en las alcantarillas. Hay una historia detrás de ello, pero se convirtieron en un equipo, ella los hizo efectivos, y hasta ahora solo han echado a perder uno o dos trabajos.”
“Entendido”, dije, “Impresionante.”
“Sin embargo, ten en cuenta que no hemos echado a perder ninguno. Llevamos un 100%.”
“Han hecho algo así como tres veces más trabajos que nosotros”, señaló Regent.
“Pero no hemos fallado en ningún trabajo, es lo importante”, enfatizó Tattletale.
Llegó otro grupo, y era como si vieras una ola de disgusto en las caras de la habitación. Había visto referencias en la web y artículos de noticias sobre estos tipos, pero no eran del tipo de los que tomas fotos. Skidmark, Moist, Squealer.[4] Dos hombres y una chica, todos demostrando que las capas no eran necesariamente atractivas, exitosas o inmunes a las influencias del abuso de sustancias. Adictos serios y traficantes que pasaron a tener superpoderes.
Skidmark llevaba una máscara que cubría la mitad superior de su rostro. La mitad inferior era de piel oscura, con los labios y los dientes muy agrietados que se parecían más a los pistachos que a cualquier otra cosa. Se acercó a la mesa y tomó una silla. Antes de que pudiera moverla, sin embargo, Kaiser pateó la silla fuera de su alcance, haciéndola caer de costado, deslizándose por el suelo.
“¿Qué mierda?” Gruñó Skidmark.
“Puedes sentarte en un cubículo”, dijo Kaiser. A pesar de que su voz era completamente tranquila, como si estuviera hablando con un extraño sobre el clima, se sintió amenazante.
“Esto es porque soy negro, ¿verdad? De eso se trata, ¿verdad?”
Aún en calma, Kaiser respondió: “Puedes sentarte en un cubículo porque tú y tu equipo son perdedores patéticos y trastornados a los que no vale la pena hablar. ¿Las personas en esta mesa? No me gustan, pero los escucharé. Ese no es el caso contigo.”
“Andate a la mierda. ¿Qué hay con este tipo?” Skidmark señaló a Grue, “Ni siquiera sé su nombre, y él está sentado.”
Faultline le respondió: “Su equipo atracó al Banco Central de Brockton Bay hace una semana. Han enfrentado a Lung varias veces en el pasado y todavía están aquí, lo cual es mejor que la mayoría. Ni siquiera contando los eventos de hace una semana, él sabe sobre el ABB y puede compartir esa información con el resto de nosotros.” Ella le dio a Grue una mirada que dejaba en claro que no tenía otra opción si quería sentarse en la mesa. Él agachó la cabeza con la menor señal de asentimiento en respuesta. Discutimos las cosas de antemano y acordamos qué detalles compartiríamos.
“¿Qué has hecho que valga un asiento en esta mesa?”, Le preguntó a Skidmark.
“Tenemos territorio-“
“No tienes nada”, respondió Grue, alzando la voz y con sus poderes distorsionados. “Son cobardes que toman las áreas que a nadie más le importan, fabrican drogas y se las venden a los niños.”
“Vendemos a todos, no solo-”
“Encuentra un cubículo”, la voz que gruñía de Grue lo interrumpió. Skidmark lo miró y luego miró a los demás sentados alrededor de la mesa. Todos quietos, cada conjunto de ojos que podía ver detrás de las máscaras lo estaba mirando fijamente.
“Putos. Todos ustedes, les arde el culo roto”,[5] gruñó Skidmark, caminando hacia la cabina donde ya estaban sentados sus compañeros de equipo.
La mesera recogió la silla caída y la devolvió a su posición en la mesa, sin mirar a nadie a los ojos mientras se acercaba a la mesa donde estaba sentada la gente de Kaiser, dejaba su libreta y esperaba a que todos escribieran sus órdenes. Me di cuenta por qué el pub tenía una camarera sorda.
“Tomaré una silla, creo”, alguien habló desde la puerta. La mayoría de las cabezas se volvieron para ver a una figura masculina vestida de negro con una máscara roja y sombrero de copa. Me dio una especie de vibra Baron Samedi.[6] Sus compañeros de equipo lo siguieron a la habitación, todos con trajes a juego de rojo y negro, que diferían solo en el diseño. Una chica con un motivo solar, un hombre con armadura voluminosa y una máscara cuadrada, y una criatura tan grande que tenía que arrastrarse sobre sus manos y rodillas para atravesar la puerta. Era difícil de describir, se aproximaba a algo así como un gorila sin pelo de cuatro brazos, con un chaleco, máscara y polainas en el estilo rojo y negro que llevaba su equipo, garras de seis pulgadas que se volcaban en cada uno de los dedos de las manos y los pies.
“Los viajeros, ¿no?” Coil habló, su voz suave, “No son locales.”
“Podrías llamarnos nómades. Lo que estaba sucediendo aquí era demasiado interesante como para dejarlo pasar, así que decidí detenernos para una visita.” El tipo con sombrero de copa realizó la primera reverencia realmente formal que había visto en mi vida. “Me hago llamar Trickster.”[7]
“¿Conoces las reglas aquí?” Grue le preguntó a Trickster.
“Hemos estado en lugares similares. Puedo adivinar. Sin peleas, sin poderes, sin tratar de provocar a otros para que causen problemas, o todos los demás en la sala dejan de lado todas sus diferencias para derribarte.”
“Suficientemente cerca. Es importante tener un terreno neutral para reunirse, tener una discusión civilizada.”
“No voy a discutir eso. Por favor, continúa como si yo no estuviera aquí.”
Cuando Trickster se sentó en una silla y apoyó los pies en la mesa, nadie se quejó, aunque parecía que Skidmark quería matar a alguien. El resto de los Viajeros se instaló en un stand no lejos de nosotros. El gorila estaba sentado en el suelo y todavía era lo suficientemente grande como para estar a la altura de sus compañeros de equipo.
Coil bajó la cabeza asintiendo con la cabeza y agitó los dedos. Cuando habló, su voz era suave, “Esos deberían ser todos. Parece que Lung no vendrá, aunque dudo que ninguno de nosotros se sorprenda, dado el tema de la discusión de esta noche.”
“El ABB”, respondió Kaiser.
“Treinta y cinco personas confirmadas muertas y más de un centenar hospitalizado en la última semana. Presencia armada en las calles. Continuos intercambios de disparos entre miembros de ABB y las fuerzas combinadas de la policía y el ejército. Han atacado nuestros negocios y han bombardeado lugares donde creen que podríamos operar. Se han apoderado de nuestros territorios, y no hay indicios de que pretendan detenerse en el corto plazo”, aclaró Coil la situación para todos los presentes.
Es un inconveniente”, dijo Kaiser.
“Están siendo imprudentes”, dijo Faultline. Ella lo hizo sonar como si eso fuera un crimen a la par con gatitos asesinos.
Coil asintió, “Lo cuál es la verdadera preocupación. El ABB no puede sostener esto. Algo cederá, se autodestruirán tarde o temprano, y es probable que dejen de ser un problema. Si las cosas hubieran sido diferentes, podríamos ver esto como algo bueno. Nuestro problema es que las acciones del ABB llaman la atención sobre nuestra bella ciudad. Seguridad nacional y las fuerzas militares están estableciendo una presencia temporal para ayudar a mantener el orden. Los héroes están acudiendo en masa a la ciudad para apoyar al Protectorado a recuperar el control de la situación. Está dificultando los negocios.”
“Bakuda está en el centro de esto”, Grue se unió al diálogo, “Lung puede ser el líder, pero todo depende de la chica. Ella ‘reclutaba’ orquestando allanamientos en las casas de las personas mientras dormían, sometiéndolos e implantándoles bombas en la cabeza. Luego usó esas bombas para obligar a sus víctimas a secuestrar más. No menos de trescientos en total ahora. Todos y cada uno de sus soldados saben que si no obedecen, Bakuda puede detonar las bombas. Todos ellos están dispuestos a arriesgar sus vidas, porque las alternativas son la muerte segura o ver a sus seres queridos morir por su fracaso. Derribarla es nuestro objetivo final, pero ella arregló sus bombas para que se disparen cuando se detiene su corazón, por lo que es un poco más complicado que un simple asesinato.”
Extendió la mano hacia la oscuridad que envolvía su pecho y retiró un paquete. “Grabó en video la emboscada que hizo contra mi grupo hace una semana y la dejó atrás cuando corrió. He hecho copias. Tal vez lo encuentren útil para entenderla mejor.”
Grue entregó un CD a todos en la mesa.
Esta fue nuestra demostración de fortaleza. El video mostraba todo, desde el punto en que Bakuda había licuado a Park Jihoo hasta la segunda bomba que había detonado entre sus filas. Cuando la segunda bomba se disparó en medio del grupo de Bakuda, la cámara se detuvo brevemente, grabó el sonido de las armas y todo se oscureció por el poder de Grue, pero no nos mostró corriendo. No reveló nuestras debilidades, la suerte que habíamos tenido al escapar, o lo malas que realmente habían sido nuestras circunstancias. Dejó que todos supieran contra qué nos habíamos enfrentado, les hizo saber que salimos bien y que habíamos podido asistir a esta reunión. Eso haría tanto por nuestra reputación como cualquier otra cosa.
No estaba 100% recuperada de mi conmoción cerebral, y Alec se quejaba de pinchazos en el brazo todavía, pero Brian había enfatizado lo importante que era que asistiéramos, dar la ilusión de que nuestro equipo estaba intacto. Al ver a los otros grupos con sus sutiles exhibiciones, supe que tenía razón.
“Así que,” Coil dejó que las palabras quedaran suspendidas en el aire mientras él hacía crujir cada uno de los nudillos en su mano derecha individualmente, “¿Estamos de acuerdo? No se puede permitir que el ABB continúe operando.”
Hubo asentimientos y murmullos de acuerdo alrededor de la mesa, algunos de los varios villanos se reunieron alrededor de la habitación.
“Entonces sugiero que establezcamos una tregua. No solo todos aquí, sino también entre nosotros y la ley. Me pondría en contacto con las autoridades y les haría saber que hasta que se aclare este asunto, nuestros grupos restringirán nuestra actividad ilegal a solo lo que es absolutamente esencial para nuestro negocio, y haremos cumplir lo mismo para aquellos que hacen negocios en nuestros territorios. Eso permitiría a las fuerzas policiales y militares concentrarse por completo en el ABB. No habría violencia, luchas internas entre nuestros grupos, apropiaciones de territorio, robos o insultos. Nos unimos a los que podemos tolerar para garantizar la victoria e ignoramos a aquellos con quienes no podemos cooperar.”
“Solo voy a decir que mi grupo no se involucrará directamente en esto sin una razón”, dijo Faultline, “No iremos en contra del ABB a menos que se interpongan en mi camino o alguien pague mis tarifas. Es la única política viable cuando eres una capa de alquiler. Y para que quede claro, si el ABB paga, mi equipo estará al otro lado de las cosas.”
“Desafortunado, pero tú y yo podemos hablar después de que termine esta reunión. Prefiero mantener las cosas simples” dijo Coil, “¿Estás de acuerdo con los otros términos?”
“¿Mantenerse por lo bajo, sin armar un escándalo con otros grupos? Eso es status quo con mi grupo de todos modos.”
“Bueno. ¿Kaiser?”
“Creo que eso es aceptable”, estuvo de acuerdo Kaiser.
“Estaba hablando con mi grupo sobre hacer algo no muy diferente de lo que Coil acaba de proponer”, Grue dijo: “Sí, estamos bien con eso.”
“Claro”, dijo Trickster, “No es un problema. Cuenten con nosotros.”
Se estrecharon manos alrededor de la mesa.
“Divertido”, murmuró Tattletale.
Me alejé de la escena para mirarla, “¿Qué?”
“Aparte de Grue y tal vez Faultline, todo el mundo ya está tramando cómo pueden usar esta situación para su beneficio, o joder a los demás.”
Regresé a la escena, los villanos sentados alrededor de la mesa. Me di cuenta de cuánto potencial destructivo se había acumulado en la sala.
Esto podría ponerse complicado.
[1] Fenja y Menja (la “j” se pronuncial como una “i”) eran gigantes de la Cancion de Grotti, un mito nordico, que daban servicio a un rey que desperdiciaba sus dones y por ello calló del poder.
[2] Krieg: lit. batalla en aleman. Nigh y Fog: Noche y Niebla. Hookwolf viene del wolfsangel o gancho de lobo, un símbolo alemán a veces asociado con los nazis.La imagen del lobo también hace alusión a Fenris, el lobo gigante de la mitología nordica.
[3] Coil: lit. espiral o resorte
[4] Skidmark: las manchas que uno hace en los calzones. Moist: lit. húmedo. Squealer: lit. Chilladora
[5] Lo crean o no esto es una traducción bastante literal de lo que dice.
[6] Una figura del vudú que se ve como un hombre negro con pintura de calavera en la cara, traje y sombrero de gala.
[7] El pícaro divino, embaucador o trickster es una figura presente en diversas mitologías el mas conocido trickster hoy es el dios nordico Loki. El termino se usa de forma genérica para la gente que hace tretas.

Capítulo Anterior < Indice > Capitulo Siguiente

submitted by master_x_2k to Parahumanos [link] [comments]


2017.06.20 21:43 JonathanMagi Citroen C4 Cactus

C4 Cactus: El nuevo ícono de Citroën http://www.tourscitroen.com.aindex.php/nuevo-citroen-c4-cactus.html
Citroën presenta en Argentina el modelo que rompe todos los preconceptos, así como lo hicieran varios de sus vehículos durante el siglo XX. Con su imagen diferente, tecnología práctica y performance eficiente, el C4 Cactus sienta las bases de una nueva forma de entender el automóvil. El nuevo ícono de la industria automotriz ya se encuentra a la venta en el mercado argentino.
El mundo cambia y las expectativas de los consumidores evolucionan cada vez más rápido. Citroën se enfrenta a este reto proponiendo una alternativa real: el Citroën C4 Cactus. En un mercado en el que parece que todo está inventado, el Citroën C4 Cactus se distingue por su diseño único, que conjuga lo práctico con lo estético.
El Citroën C4 Cactus plantea las bases de una nueva forma de entender el automóvil: más diseño, más confort y más tecnología útil. Para resolver una ecuación como ésta, Citroën ha elegido una estrategia novedosa: dar más valor a lo que realmente cuenta para los clientes, incorporando innovaciones tecnológicas y apostando fuertemente por el diseño, el confort y la facilidad de uso.
Así, el C4 Cactus incorpora los Airbump®, una innovación de Citroën útil, estética y distintiva, que refuerza el diseño y protege la carrocería. Este vehículo también incorpora una interfaz de conducción 100% digital y 100% intuitiva que ofrece un puesto de conducción amplio y conectado, con los mandos agrupados alrededor de una pantalla táctil de 7 pulgadas.
En materia de confort, se destacan los confortables asientos delanteros, con un diseño inspirado en los sofás, mientras que el airbag del acompañante se aloja en el techo (tecnología “Airbag desde el techo”), una exclusiva mundial que ofrece al pasajero delantero más espacio y volumen.
“El C4 Cactus marca el rumbo de Citroën a nivel mundial. Es el reflejo más fiel de la nueva promesa de marca «Be different, Feel Good» combinada con el legado rupturista que siempre destacó a Citroën dentro de la industria automotriz.” Explica Thomas Burguete, Gerente de Marketing Estratégico de Citroën Argentina.
Ofrecer un plus de diseño pasa por reconciliar lo estético con lo práctico, buscando los volúmenes ideales y la eficiencia hasta en los más pequeños detalles. Como ocurre con los vehículos que han marcado una época, el estilo único del Citroën C4 Cactus se identifica y se recuerda fácilmente. Se distingue por unas superficies depuradas y limpias, volúmenes fluidos que huyen de formas o ángulos agresivos, techo flotante, firma luminosa tecnológica con luces diurnas de LED y ópticas integradas en los Airbump®, y elementos gráficos que destacan las distintas funciones (protección, con los Airbump® y los guardabarros; portaobjetos, con las barras del techo.
Los Airbump® encarnan el objetivo fundamental del diseño: asociar el estilo con la función. Integrados en los flancos y en los paragolpes, los Airbump®s estructuran de manera gráfica el diseño depurado y limpio del Citroën C4 Cactus. Disponibles en cuatro colores (Negro, Gris, Blanco y Chocolate), multiplican las posibilidades de personalización asociándose a los 7 colores de carrocería disponibles y a los 4 universos interiores (Armonía Interior Roja, Armonía Interior Habana, Armonía Interior Purple y Armonía Interior Azul).
Estos elementos aportan una protección real contra los imprevistos del día a día. Su piel suave de TPU (poliuretano termoplástico) encierra cápsulas de aire para amortiguar los choques. Los Airbump® no necesitan un mantenimiento específico y contribuyen directamente a la reducción de los costos de mantenimiento y reparación del vehículo. Esta innovación, estética y práctica, hace que los desplazamientos urbanos puedan realizarse con una mayor tranquilidad.
El Citroën C4 Cactus ofrece unas proporciones óptimas para el diseño, la habitabilidad y el confort de conducción. Su distancia entre ejes de 2,60 m permite una gran habitabilidad, en unas dimensiones de berlina compacta (largo: 4,16 m, ancho: 1,73 m y sus 1,48 m de altura que beneficia la aerodinámica.
Primer eje para ofrecer más confort: liberar espacio para el conductor y sus pasajeros y despejar el habitáculo para ofrecer más amplitud y comodidad. La plancha de abordo baja y de líneas horizontales permite ofrecer más espacio para el pasajero delantero y un amplio volumen de fácil acceso para guardar objetos. Este resultado se ha conseguido al adoptar una interfaz 100% digital y optimizando la arquitectura del puesto de conducción.
Así, se ha desplazado el airbag del pasajero hacia el techo (tecnología “Airbag desde el techo”), desplegándose, en caso de necesidad, a lo largo del parabrisas, mientras que lo normal es que vaya situado en la plancha de abordo. Se han suprimido los botones en favor de una pantalla táctil de 7 pulgadas que agrupa todas las funciones (climatización, sonido, navegación, ordenador de a bordo, teléfono y ayudas a la conducción) y se ha sustituido el instrumental convencional por una pantalla digital.
Los anchos asientos delanteros también reflejan este nuevo enfoque de la arquitectura. Su diseño está inspirado en el de los sofás, para proporcionar más confort. Detrás, los pasajeros cuentan con un espacio a la altura de las rodillas considerable. Al disponer de una distancia entre ejes de 4,16 m, el Citroën C4 Cactus consigue ofrecer la misma habitabilidad pese a ser más compacto. Proporciona de esta manera una conducción más fácil y mejor maniobrabilidad en ciudad). Además, ofrece un amplio baúl de 358 litros.
El segundo eje que contribuye a la sensación de confort es un ambiente a la vez relajado y elegante. El exquisito diseño interior da todo el protagonismo al habitáculo. El universo de los viajes se evoca bajo la forma de guiños a la marroquinería, como los agarres de las puertas y el cierre y los herrajes de la guantera superior del salpicadero inspirados en los baúles de viaje. La tapicería de los asientos, el revestimiento de las puertas y la plancha de abordo ofrecen en cuatro acabados: Armonía Interior Roja, Armonía Interior Habana, Armonía Interior Purple y Armonía Interior Azul.
Fáciles de utilizar, accesibles para todos y conectadas, las tecnologías del Citroën C4 Cactus están claramente enfocadas a satisfacer las necesidades reales de los automovilistas. Una interfaz de conducción 100 % digital, 100% táctil y 100% intuitiva.
La pantalla táctil de 7 pulgadas de serie, asociada a 7 botones sensitivos, permite acceder a todas las funcionalidades de un vehículo moderno como, por ejemplo, la climatización automática, los sistemas multimedia (incluyendo la radio digital, el “streaming” audio, la conexión de los aparatos portátiles, el almacenamiento de música y el visionado de fotos) o la navegación, que permite ver la cartografía en perspectiva y los límites de velocidad.
Desde la pantalla se pueden controlar, además, las ayudas a la conducción, como la imagen de la cámara de marcha atrás o el limitador-regulador de velocidad programable. Este dispositivo también gestiona las funciones del teléfono, como el sistema manos libres Bluetooth, la agenda, la vista de las fotos del perfil y gestión de la llamada doble.
Para permitir una conducción relajada, el Citroën C4 Cactus dispone de ayudas a la conducción que hacen más fácil la vida diaria del conductor. Para estacionar sin dificultad, el conductor sólo debe gestionar el acelerador y el freno, mientras que las maniobras se efectúan con total seguridad gracias a la cámara de marcha atrás, cuya imagen se muestra sobre la pantalla táctil.
La función Hill Assist (ayuda al arranque en pendiente) mantiene el vehículo frenado automáticamente durante 2 segundos. Permite un arranque fácil en pendientes superiores al 3% sin riesgo de retroceso del vehículo en el momento de soltar el pedal del freno. En el frente, la función “Cornering Light” aporta un haz luminoso suplementario en el interior de la curva que aumenta la visibilidad y la seguridad en las curvas y en los cruces.
La conducción se hace más cómoda y segura con el sistema “Magic Wash”, una innovación sencilla e ingeniosa que permite suprimir los problemas de visibilidad cuando se lava el parabrisas. Los difusores del limpiacristales están integrados en el extremo del limpiaparabrisas, donde depositan un chorro de líquido. De este modo, la visibilidad se mantiene durante toda la operación de lavado del parabrisas y la cantidad de líquido necesaria se reduce a la mitad respecto a un sistema tradicional.
El presupuesto de un automóvil no es solo el precio de compra, sino también el costo de mantenimiento. La marca ha buscado proponer soluciones eficientes para reducir cada uno de estos gastos. La búsqueda de la eficiencia y la reducción de lo superfluo son las claves para conseguir reducir los consumos sin tener que recurrir a tecnologías costosas. Disminuir el peso permite adoptar las últimas generaciones de motores de menor cilindrada, con la ventaja de reducir los consumos preservando el agrado de conducción. Los 1.050 Kg son consecuencia de la apuesta por una plataforma compacta y ligera, motores de última generación y de baja cilindrada, que cumplen las futuras reglamentaciones Euro6 (motor de naftero PureTech equipados con el sistema Stop & Start), el uso de materiales de altas prestaciones, como el acero de alto límite elástico (THLE) y el aluminio en el capó y los parantes y la incorporación de elementos diseñados específicamente para aligerar el vehículo, como el capó en aluminio y los cristales traseros batientes ( 11 Kg).
Más allá de los consumos del motor, el costo de mantenimiento en su conjunto del Citroën C4 Cactus se han reducido cerca de un 20% con relación a los referentes del segmento de las berlinas compactas. Gracias al trabajo realizado en la optimización del peso, el consumo de las piezas de desgaste ha podido disminuirse de manera significativa. Y, gracias a los Airbump®, los costos de reparación son considerablemente más bajos.
El C4 CACTUS trae a la Argentina una mecánica de vanguardia con su motor PureTech 110, el primer motor de tres cilindros del Grupo PSA que incorpora turbocompresor e Inyección directa de nafta a 200 bares que erogan una potencia máxima de 110 CV. Su par máximo constante de 205 Nm / 1.500 rpm, garantiza una respuesta rápida a cualquier régimen, ofreciendo al mismo tiempo agrado y suavidad en la conducción.
La inteligencia en la arquitectura de este motor, que ha conseguido reducir su peso en casi 20 kg respecto a un 4 cilindros equivalente, esto permite al C4 Cactus beneficiarse de unos niveles de consumo mixto de 5,1 l/100 km.
El propulsor PureTech fue elegidoel ‘Motor Internacional del Año’ en los premios “Engine of the Year 2015” en la categoría de 1 a 1.4l. De esta manera, la tecnología PureTech es reconocida como la mejor de entre todos los bloques de tres cilindros del mercado.
La eficiencia de este tricilíndrico se transmite a las ruedas gracias a la moderna y confiable caja automática AT6 III, desarrollada por la empresa Japonesa AISIN, líder mundial en cajas de cambio. La misma cuenta con una estructura electrónica compacta que asegura el máximo confort en el pasaje de marchas.
submitted by JonathanMagi to Citroen [link] [comments]


2015.12.04 16:16 jason-molina Teresa Rodríguez : Comienza la campaña un 4 de diciembre. Hace 38 años mis padres sacaban a la calle una bandera de Andalucía que cosió mi abuela y que .......

Teresa Rodríguez.
'' Comienza la campaña un 4 de diciembre. Hace 38 años mis padres sacaban a la calle una bandera de Andalucía que cosió mi abuela y que guardaba siempre un sutil olor a alcanfor.
El alcanfor de 40 años de dictadura en los que la bandera tenía por obligación estar escondida porque ya se sabe que una bandera en una casa atada a un palo de escoba...malo. Un buen pendón en un mástil majestuoso pase, pero una bandera de Andalucía cosida a mano y atada a un palo de escoba...malo.
Aquel 4 de diciembre las banderas que media Andalucía guardaba en el armario salieron a pasearse a cuerpo con la justa pretensión de quitar penas y hambres, que cantaba Carlos Cano. Aquel 4 de diciembre asesinaron los escombros del franquismo a Manuel José García Caparrós. Aquel 4 de diciembre nos ganamos nuestra autonomía.
Yo no estuve. No había nacido. Me lo perdí. Y a cambio me asistió el uso de la razón en los años 90 más aburridos del siglo XX.
Aquello sólo podía ir a peor.
Entrar en la Comunidad Económica Europea por el vagón de cola y a cambio de vender el alma y las decisiones más importantes sobre nuestro modelo productivo a las élites económicas de Fráncfort, Bruselas y Luxemburgo, que eran evidente y completamente ajenas a nuestra voluntad expresada en las calles y en las urnas de un modelo productivo propio capaz de sacarnos de la situación de subdesarrollo histórico en la que nos encontrábamos. Que nunca habían escuchado a Carlos Cano. OTAN de entrada no. La corrupción y los GAL. Las reformas laborales más duras y dolorosas. La primera guerra del Golfo que me desvelaba con su rugido de muerte en mi Rota natal. Y luego la alternancia. Más reformas laborales, más guerras, más corrupción, más dependencia y subalternidad de Andalucía con los sueños rotos, una maraña asfixiante de redes clientelares del "chavismo", el griñanismo y el susanismo, y las fotos en blanco y negro de aquel 4 de diciembre guardadas en un cajón.
Pero no. La historia avanza siempre, como una rueda, tienen siempre los explotadores, los corruptos, los poderosos, un pequeño escozor antes de caer dormidos, y si un día...
Y llegaron el "no a la guerra" que mandó a Aznar al cajón de los hombres pequeños a los que les gustan las bombas, con pequeños bigotitos y corazón enconado, el 15M que le dijo a Zapatero que su cobardía era nuestra ruina y que no queríamos ser mercancía en mano de políticos y banqueros, las mareas que pararon con sus oleajes policromados la privatización de la sanidad de los hombres de los maletines, las mujeres de acero y moralina de incienso y rastrillo y los "volquetes de putas y cocaína" de sus maridos para celebrar la impunidad y el expolio.
Tiene que llover a cántaros. El próximo 20 de diciembre, tiene que llover a cántaros.
De pie frente a nuestra historia, esa de la que seremos los nuevos protagonistas.
VOTA PODEMOS VIVA ANDALUCÍA LIBRE ‪#‎4D''.
https://www.facebook.com/hashtag/4d?source=feed_text&story_id=985538578159171‬
submitted by jason-molina to podemos [link] [comments]


2015.08.24 16:16 JuamPiX84 Soy de Tucumán, y ayer hice algo de lo que me arrepiento

Buenas, como podrán ver por los pocos posts y comentarios que hice soy de Tucumán. Si bien no voto acá, la familia de mi novia es de la banda del río salí y de un entorno bastante humilde. Mi suegra tiene una discapacidad y cree que la pensión que le dieron el año pasado es gracias a los K, es imposible hacerle entender que le corresponde por derecho. Su hija menor cobra el plan progresar por una carrera que empezó este año y dejó al mes porque no le gustaba, otro hijo entró a laburar en una papelera de la provincia gracias a un puntero. Son K hasta la médula porque creen que la poca miseria que tienen se la deben a ese gobierno, y no hay forma de hacerles entender o ver que pueden aspirar a mucho más.
La cuestión es que yo tengo dos laburos, uno part time en el que estoy en blanco pero al ser por horas saco en promedio 2 lucas, otro en negro donde saco 7. De lunes a sábado trabajo entre 10-12 horas por día y a la noche curso una tecnicatura en minas en una localidad vecina, ya que me reconocieron materias de la carrera de geología que tuve que abandonar por motivos económicos. Aclaro esto para dejar en claro que si bien subsisto económicamente, las deudas están más cerca que la posibilidad de ahorrar.
Hace un mes y medio con mi novia pudimos sacar un crédito y comprar nuestro primer auto usado, y como se imaginarán siempre hay que hacerle un par de costas para que quede en condiciones. Es por esto que al momento que mi suegra me dijo "me pidieron que pase una lista de 10 personas para que voten el domingo, si las llevas a votar en el auto te pagan $1000" lo consideré. Esa lista de personas eran sus hijos (6) con sus parejas, ella y su marido. Como de todas formas yo me ofrecí para llevarlos a votar, pensé que iba a ser lo mismo si lo hacía y me pagaban por hacerlo. Lo que vi y viví me dio asco, y todavía me siento muy mal.
Me dijeron que esté a las 7am atrás del club San Juan, al lado del ingenio del mismo nombre en banda del río salí. Al llegar estaba lleno, más de 100 vehículos y además camionetas, combis y colectivos. Nos hicieron formar una fila, adentro de los vestidores se veían 2 habitaciones llenas a más no poder de bolsas de mercadería que ocupaban su totalidad hasta una altura de metro y medio mínimo. Un mesón sobre caballetes, detrás de los cuales estaban los punteros. Entre ellos y custodiadas por monos con ithacas (uno de los cuales reconocí como un policía del lugar) una mesa con fajos de 10 lucas recién sacados del banco, todavía precintados. Nos pedían el modelo y patente del vehículo, mostrar la lista de votantes y me dieron 500 pesos. Hubo otra movilizadora que tenía solo 8 personas en su lista y su chofer le había fallado (sé fue con otro acople) por lo que me la enchufaron a mi para que la traslade con su gente. Salimos, y llenan el baúl de mi auto con una bolsa por cada votante que figuraba en la lista. Cada bolsa tenía una caja de puré de tomates, un aceite mezcla pedorro, un paquete de harina, un paquete de azúcar y un paquete de yerba "periquita". Todo de lo más barato. Después de eso pegan un calco en el parabrisas con la letra K y el apellido "Agüero" debajo. Era el apellido del que encabezaba un acople de concejales con "monona" Khoder, candidata a intendente, y Manzur y Julio para gobernadores.
Al salir de ahí empezó la movida. Buscar gente en sus casas (o más bien casillas de madera) en las zonas más marginales para llevarlas a las escuelas. Era casi imposible acercarse a menos de 150 metros de cada escuela, en parte porque la policía acordonada el frente de cada una pero principalmente por la cantidad de vehículos que había, absolutamente todos con calcos en los parabrisas. Maniobrar era imposible, había que ser muy cuidadoso de no pisar gente o que te lleve puesto otro coche. Tal es así que en un momento una Kangoo me golpeó el retrovisor mientras estaba estacionado. A eso de las 9 de la mañana empecé a ver también motos (tipo motomel 110) con calcos al frente y llevando gente, resulta que ante la "escasez" de autos empezaron a pagar $700 por moto para hacer lo mismo.
Mediodía, pausa para almorzar. Nos avisan que volvamos al punto de partida donde nos dan una bandeja con 2 sandwichs de pollo y verduras, un alfajor y una gaseosa. Me llamó la atención que las gaseosas no eran de medio litro como las que embotellan en la planta de Tucumán, sino que eran de 600ml y traídas de Buenos Aires.
Después de eso solo quedaban 2 personas, las llevé y fui a hacer tiempo a la casa de mi suegra. A eso de las 5 volví con la lista de gente, donde las movilizadoras firmaban que cada uno de la lista había votado, me dieron otros $500 y a la casa.
Me siento asqueado de lo que hice, y aunque pienso que no aporté mucho a esta basura con esas 18 personas a las que llevé a votar, soy consciente de que así fueron muchos más que hicieron y pensaron lo mismo y a la larga terminaron colaborando con el clientelismo y corrupción que quedaron en evidencia el día de ayer.
Se que no vale nada que me identifique con la oposición, que esté en contra de este gobierno y toda la mierda que hacen. Pero nunca pensé en que ese juego de necesidades que llevan a cabo iba a terminar también conmigo en el medio. Me siento una mierda de persona, una mierda de argentino.
Edit: no, no saque fotos de los bolsones por miedo a que me hagan cagar. Y durante el día tampoco saque fotos, me sentí para la mierda. Pero si hay alguien acá de Tucumán que conozca la zona va a saber que no miento.
Pd: la mayoría de la gente que llevé era de Lastenia.
TL;DR: necesitaba guita, terminé poniendo el auto para llevar gente a votar. Me siento para el orto.
submitted by JuamPiX84 to argentina [link] [comments]


2015.03.28 20:33 Tinardo Impresoras para casa.

Hola.
Necesito comprar una impresora para mi casa, como es para estudiar, solo voy a hacer impresiones blanco y negro, no necesito nada muy elaborado...
Dicho esto, alguna recomendación? Hasta ahora mi experiencia con las impresoras es que "son todas una cagada". Solo tuve de cartucho, y siempre tuve problemas.
Multifunción con scanner no me cambia mucho porque hoy en día es más fácil sacar una foto en vez de scanear, pero si lo tiene, no molesta...
¿Qué tipo de impresoras hay? ¿Son todas berretas? ¿Todas vienen con quilombos con los drivers? ¿Alguna marca o modelo a evitar particularmente? ¿Alguna recomendable?
También, aprovechen para descargarse de las impresoras de mierda que tantas veces te cagaron la vida.
submitted by Tinardo to argentina [link] [comments]


40 Increíbles diseños en blanco y negro para pintar tus uñas